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Igualmente CERTIFICO:
Que
con motivo de la pérdida de la venerada Efigie del
Santo Niño-Dios, sacrílegamente ofendida por
los franceses en la quinta invasión del enemigo a Gaucín
en 8 de Julio de 1810; sensible interrupción hubo en
los cultos a tan sagrada Imagen, pues los soldados extranjeros
en número de 150 infantes y 500 caballos, a manera
de furias infernales entraron, por el carril del Campo de
Gibraltar, a la Villa a sangre y fuego, y permaneciendo en
ella hasta el 13 de dicho mes, corren las calles de punta
a punta con las espadas y mechas en las manos, y procediendo
al más espantoso de los saqueos, todo lo voltean, pisan
y destrozan, derramando los vinos y aceites, asesinando a
los enfermos en sus camas, persiguiendo y dando muerte hasta
a los animales domésticos y entregando al furor de
las llamas, lo que su fuerza o maña no podían
destruir, y tanto la Parroquia como la otra Iglesia del Convento
de Carmelitas Descalzos, sufren en su fábrica daños
de gran consideración, donde después de robar
en ellas cuantos vasos sagrados, joyas, ornamentos y objetos
de mérito hallan, destrozan sus retablos, órganos,
hermosa y costosa sillería del Coro, documentos de
los Archivos Parroquial y Beneficial, decapitan y hacen leña
de porción las imágenes (algunas de gran mérito)
para cocer el rancho; perdiendo la vida también a mano
de aquellos infames dentro de la Parroquia tres virtuosos
vecinos pertenecientes a la noble familia de los Palacios;
y después de incendiar hasta 135 casas entre las que
quedaron en alberos las Capitulares, y dejando al fugitivo
vecindario, con tal motivo, reducido a la más espantosa
de las miserias, no quedándoles más que hacer
en la población a aquellos forajidos y depravados invasores
subieron a la fortaleza, derribaron las puertas del Santuario
y volviendo a repetir con él, lo que en los otros templos,
profanaron con sus alevosas manos la encantadora Imagen de
nuestro patrono el Niño- Dios; lo despojaron de sus
ricos vestidos y valiosas joyas que después vendieron
a vil precio en Ronda, y ultrajándola y dándole
un bayonetazo en su Divino Rostro, cometieron el más
execrable de todos los delitos, arrojándola con vilipendio
a los inaccesibles peñascos que rodean las murallas
del fuerte, que dan cara al río Genal, donde permaneció
oculta por espacio de dos años a la mirada de los afligidos
hijos de Gaucín.
La catástrofe es espantable, la tragedia, lamentable
en extremo; pero por encima de todos los desastres está
el inmenso dolor que este sacrílego hecho, causa en
el corazón de los desventurados fieles de la villa
y pueblos comarcanos, por lo que al abandonar los franceses
el pueblo, y no hallar aquellos su amado Niño, el duelo
fue general, y desesperados por pérdida tan irreparable,
el elemento útil para la guerra toma las armas y combate
al enemigo sin cesar hasta que consigue su expulsión
definitiva el 26 de Agosto de 1812 recibiendo en recompensa
a sus proezas y heroicidades, de al volver, adorar de nuevo
a su rico Tesoro, a su Niño-Dios.
Es
digno de anotarse que de las seis invasiones hostiles que
sufrió la Villa pudo ser atacada, combatida y destruida
en lo material; pero el enemigo no hubo reposo en ella ni
pudo hacerse fuerte en su estratégico Castillo porque
el Dedo de Dios le arrojaba de su recinto, lo que demuestra
que el Sagrado Niño fue siempre nuestro Salvador y
Libertador en las tribulaciones, que pareciendo nos abandona
favorece de nuevo a Gaucín con su segunda e inesperada
Invención, cambiando la aflicción y la amargura
de sus hijos, con el inmenso consuelo de su milagroso y feliz
hallazgo, convirtiendo el luto y llanto de aquellos días
de turbulencia en días serenos y apacibles de alegría
y felicidad. La conducta amorosa para con éste su pueblo
escogido se ve palpable al querer permanecer entre nosotros,
impidiendo que los franceses quemasen, truncasen o decapitasen
su Imagen, llevaran a otro pueblo o fuese destruida al caer
a los tajos que rodean al Castillo, siendo de materia y construcción
delicada y quedase entre la concavidad o grieta de una peña
resguardada de la intemperie, donde fue hallado, por fin,
por la afortunada vecina de ésta Dª. Ana Jiménez
Orozco, esposa de D. Esteban de Salas Moya, dando con todo
ello a entender que siendo Gaucín el escogido para
poseerla no quiso privarlo de su adorable presencia, cuyo
raro, plausible y portentoso acontecimiento es reputado por
nuestro abuelos como verdadero milagro, ya fin de desagraviarle
de los ultrajes que recibió del enemigo, restaurada
que fue por afamado escultor sevillano, la expusieron nuevamente
a la veneración el 7 de Septiembre de 1813 para propagar
su culto y devoción y asegurar a los pueblos su existencia,
excitando y atrayendo la admiración, respeto, amor
y fe Noros[o] entusiasmo de sus devotos se esfuerzan en celebrar,
como lo hacen, tan fausto acontecimiento digno de que su memoria
pase a la posteridad, entre el más grande regocijo
de un pueblo que le aclama con lágrimas de verdadera
satisfacción y delirante entusiasmo en la Parroquia
de San Sebastián de esta villa y el mismo día
de su acostumbrada fiesta anual, con asistencia de número
considerable de público, porción de sacerdotes,
religiosos y sochantres de los pueblos comarcanos de Jimena,
San Roque, Cortes, Benarrabá, Algatocín y otros;
Comunidad de Padres carmelitas de esta Villa, Coronel Gobernador
de su plaza y Castillo, Ayuntamiento y presencia en los últimos
días de la novena de los Excmos. Sres. Duque de Medinaceli;
siendo celebrado el prodigio con gran solemnidad el primer
centenario, el 7 y 8 de Septiembre de 1913, contribuyendo
a los gastos originados los Sres. Larios de Málaga
y Gibraltar, con QUINIENTAS pesetas, siendo Alcalde D. Antonio
de Molina, párroco D. Antonio de Oña, camarero
de la Efigie el que habla, y Mayordomos D. Antonio Añón
de Molina y D. Francisco Arce Peña.
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