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YO,
EL BACHILLER UBALDO DE MOLINA FERNANDEZ, Cronista de esta
Ilustre y siempre Noble Villa de Gaucín, su Notario
Eclesiástico, Ex-Secretario en propiedad del Ayuntamiento
e interino del de Benarrabá y miembro del Instituto
Heráldico Italiano.
C E R T I F I C O: Que el origen de la prodigiosa Imagen del
Santo Niño Dios de Gaucín, que se venera en
la Ermita de su nombre, se basa en el hecho histórico
siguiente:
En 1536 hallándose S. Juan de Dios en la plaza de Gibraltar
dedicado a la venta de estampillas y libros de devoción
que casi gratuitamente y con sobrenatural fin expedía
allá y pueblos comarcanos, viéndosele con tal
motivo ya en Tarifa, ora en Marbella, Castellar, Jimena y
Gaucín. Pues bien a mediados de agosto del expresado
año se le ve caminar absorto y trepando fatigado con
el peso de sus libros y el calor sofocante (pues era la hora
del mediodía) y por lo más áspero de
la Serranía de Ronda, con dirección a nuestra
Villa, y buscando sendas de atajos, internase en el entonces
bosque de la Adelfilla, al partido Cara-Genal, de este término,
distando de esta población unos dos y medio Kilómetros;
y sucedió que de lo más intrincado del monte
y cuando menos lo esperaba vio salir un lindo niño
de muy pobre atalaje que, con sus piececitos descalzos, caminaba
por la misma senda adelante.
Considerándole
extraviado, Juan Ciudad, y temiendo que los abrojos del camino
desgarrasen aquellos tiernos piececitos, más que el
marfil, blancos, con más caridad que criterio le invitó
a que calzase sus enormes alpargatas, cuya oferta agradeció
el niño sin aceptarla, pues de la punta al talón
podía muy bien sentarse dentro; pero como el candor
y extraordinaria hermosura del tierno infante atraían
y fascinaban cada vez más, a Juan, enternecido le dijo:
"Niño precioso y hermano, si no os sirven mis
alpargatas, servíos de mis hombros, que más
justo será lleve en ellos, lo que a Dios tanto costó,
que libros que tan poco valen", y esto diciendo, como
no fuesen vanas sus palabras, bajó la cerviz para que
aquel subiera, y así lo hizo el rapazuelo, prosiguiendo
ambos la marcha, descansando el pequeño, y ufano aquel
buen Juan, que tal descanso le proporcionaba.
Más a poco, el que de pastor fue soldado con el Conde
de Oropesa, después peón de albañil,
era librero y había de ser fundador de una Orden, consagrada
a la caridad, en Granada, sintió como S. Cristóbal
en otro tiempo, se le hacía aquella ligera carga, harto
pesada, y comenzó a alentar y desfallecer, y buscar
apoyo en la cayada hasta que al cabo topándose con
una fuente conocida por la Adelfilla, que en un risco aún
brota, a la derecha del antiguo camino de Gibraltar dijo:
"Niño
precioso y hermano, dad me licencia para beber un poco de
agua y descansar, que me habéis hecho sudar".
Bajó el niño incontinenti, púsole Juan
al abrigo de un árbol y fuese al manantial con ímpetu
de sediento; pero al volver satisfecho queda gratamente sorprendido
al oír lo llaman por SU nombre y ver en el pobre chico
la Grandeza y Majestad del Dios-Niño alargarle una
granada entreabierta, coronada con su Cruz, al mismo tiempo
que a grandes voces le dice: "te llamarás Juan
de Dios.. Granada será tu cruz. Testimonia este hecho
de mi aparición legando a Gaucín una Imagen
que me represente Niño", y diciendo esto desapareció
cual nubecilla de nácar.
Repuesto Juan de su natural sorpresa, y presuroso en obedecer
la Divina Voz que le dirigía a la ciudad de la Alhambra,
ya no hubo reposo para su cuerpo y corazón, hasta llegar
a [la] expresada ciudad, donde pasado el tiempo de sus pruebas
y fundado que hubo el hospital de su nombre inmortal, siendo
su deseo constante cumplir los designios de la Providencia
trató de ver realizado tan acariciado proyecto de hacer
ofrenda de una Efigie del Niño-Dios al pueblo afortunado
en que gosara [gozara] de la milagrosa aparición del
Niño Jesús para lo que, aprovechando la ocasión
de haber de salir por Andalucía a recoger limosnas
para sus pobres, adquirió la Sagrada Imagen del Niño
que aún poseemos.
Llegado a Ronda cambió caritativamente su ordinario
vestido con el de un pobre soldado de la Ciudad, y con tal
disfraz, llevando envuelta, cuidadosamente su pequeña
imagen, se encaminó a Gaucín pernoctando en
el mesón de los Álamos, sito en la hoy calle
Luis de Armiñán.
Al
alba del para nosotros memorable y trascendental día
ocho de septiembre de los años 1540 al 46, festividad
de la Natividad de Nuestra Señora, y en ocasión
de hallarse la guarnición del vetusto Castillo del
Águila, que sirvió de defensa a esta población,
oyendo la Santa Misa en su Ermita de la Encarnación
(primitiva mezquita, que aún subsiste dentro de los
muros de aquel, convertida en capilla católica, al
ser tomada de los moros la villa, por su primer Alcalde cristiano,
el Capitán Pedro del Castillo, el 27 de Mayo de 1485,
cuyo nombramiento recibió éste en Ronda del
Rey Católico, D. Fernando V de Aragón, penetró
en el recinto murado sin ser visto por los centinelas y sin
decir palabra, entrando en el templo avanzó hacia el
Altar del Celebrante, sin extrañeza de éste,
y colocó sobre aquél, la preciosa Imagen del
Niño Jesús, vestido con sencilla túnica,
potencias, en la mano izquierda un mundito de cristal y la
derecha en actitud de bendecir (cuya linda Efigie, por lo
correcto y espiritual de sus líneas, es considerada
como una maravilla del Arte Cristiano y parece pertenecer
a la Escuela Sevillana fundada en la mitad del siglo XVI por
Pedro Torrigiano, que trabajó también en aquella
época en la ciudad de los Cármenes) hecho lo
cual el misterioso soldado desapareció cual entrara,
sin que después las Autoridades pudiesen averiguar
cosa alguna de él en la Villa, hasta que pasados algunos
años y divulgada la aparición del Niño
Jesús a San Juan de Dios en la Adelfilla, vinieron
los gaucinenses en conocimiento de ser aquel disfrazado soldado
el mismo Juan Ciudad que huyendo del peligro de la vanidad,
ajeno a su humilde carácter, rehusó presentarse
públicamente en Gaucín a hacer su inestimable
ofrenda de nuestro rico Tesoro, revistiendo tan memorable
hecho de impenetrable misterio, que solo confiara de antemano
bajo secreto al sacerdote que dirigía espiritualmente
la guarnición del Castillo: Aún cuando existen
otras versiones acerca del origen de la Imagen que nos ocupa,
en mi sentir la expuesta es la más admisible, apoyando
mi aserto D. Pascual Madoz en su Diccionario Estadístico,
Geográfico, Histórico de España Libro
VIII, pág. 33; el portafolio fotográfico de
España, región andaluza, provincia de Málaga;
D. Manuel Mallén, C. M. F. de Gibraltar, en un trabajo
que con el título de "Preparación de San
Juan de Dios para su apostolado" hizo en 1909; en otro
del cura propio, arcipreste y vicario de Gaucín, Ldo.
D. Antonio Oña García, también de igual
fecha y por tradición oral constante; afirmando el
hecho de la aparición del Niño Jesús
a San Juan de Dios los Reverendos padres Luis Coloma, Francisco
Butina de la Compañía de Jesús.
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