Documento sobre Juan Ciudad en Gaucín

José Cruset, nacido en 1912, en Barcelona, licenciado en Derecho, conferenciante, colaborador de la Vanguardia, escribió, en 1957, una biografía sobre Juan Ciudad, que fue premio Aedos de biografías de ese mismo año. La obra titulada San Juan de Dios, una aventura iluminada tiene un capítulo, "La víspera de la Luz", donde recopilando de la tradición y de la realidad de los hechos, <<que se producen en un momento de delgadísima sensibilidad espiritual en el que todo es posible>> relata los sucesos ocurridos en el viaje desde Gibraltar a Gaucín. Especialmente el pasaje de la Adelfilla, lo describe de la siguiente manera:

<<La vida de Juan Ciudad en Gibraltar parece encauzada. Pero, todavía, se producirá un cambio. Es el último de carácter fundamental. El viaje que va a emprender será el postrero. Los demás serán simples desplazamientos con objeto concreto. Viajes, de ida y vuelta, a un lugar fijo. La flecha de nuestro mapa está avecinándose a su fin. Me complace reservar, golosamente, el nombre que, en el mapa, merecerá color especial y tamaño preferente. Es importante, bajo todo concepto, el nombre de una ciudad en la que ancla y se detiene definitivamente un caminante empedernido. Los senderos inseguros se van definiendo. El cansancio conduce a la estabilidad. El pensar ordenado -cuando se ha vivido todo, conocido tanto, sufrido siempre- encamina a un fin, a un objeto. La balsa de Dios conduce siempre a buena playa >>
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Cruset, afirma que Juan Ciudad siente el remolino de Marcharse de Gibraltar y decide encaminarse hacia Granada. ¿Por qué a Granada? ¿Por qué no a otros lugares por donde había pasado, Sevilla, Oropesa, Montemayor o Ayamonte?

<<La leyenda ha dejado la decisión explicada y esculpida en una fuente.
En una fuente de Gaucín, una fuente de bello nombre de flor, la Fuente de la Adelfilla. Gaucín está en las cercanías de Gibraltar. Es un menudo pueblo en el que no queda más que el milagro. Allí el nombre de Juan Ciudad ha quedado en la piedra, hecho lápida, hecho nombre ya celeste. La adelfilla murió. La tradición la ha dejado cortada cubriendo la muerte de un nombre, explicando en la memoria de las gentes la historia de una decisión. En Gaucín la decisión es el cumplimiento de una orden. En Gaucín lo espiritual se ha hecho físico. En el vagar de Juan Ciudad con sus libros a cuestas, el Niño descalzo, el Dios niño, descalzo para la humildad y la pobreza de de Juan Ciudad, con una granada en las manos y una cruz, le ha dicho, bautizándolo a la vez: "Juan de Dios, Granada será tu cruz". Y la "ciudad" del apellido se ha hecho reino, y la fruta ha sido símbolo, y luego el Niño se ha esfumado, y la fruta se ha hecho ciudad, y la decisión ha sido plena y la orden cumplida.
En Gaucín, la Fuente de la Adelfilla ya no se llama así. Es la Fuente de Juan de Dios>>.