Un recorrido místico por el Alto Genal
Alpandeire o Igualeja son algunos de los pueblos de este itinerario marcado por la vida de este beato.
Diario Sur 8-6-2003. Javier Almellones.

Los primeros años de la vida de Fray Leopoldo transcurrieron en uno de los parajes naturales más destacados de la Serranía de Ronda, el Alto Genal. Precisamente, en uno de estos pueblos, Alpandeire, nació el beato. Allí arranca la ruta que lleva su nombre y que comprende municipios como Faraján, Júzcar o Igualeja, por los que solía pasear este religioso.

En Alpandeire se pueden encontrar un amplio legado que recuerdan a Fray Leopoldo: En el centro de este coqueto pueblo serrano se encuentra su casa natal y, en el suelo del patio, aún se puede encontrar una piedra sobre la que solía reposar la cabeza para dormir.

Fuera del casco urbano, en el camino hacia Ronda, se localiza la Villa Fría, un pequeño inmueble que también sirvió de morada para este beato, que cuenta con numerosos devotos en todo el mundo. Como recuerdo más visual se puede ver el monumento con el que su pueblo intenta rendir homenaje al personaje histórico. Se trata de una estatua ubicada en la zona conocida como El Cerrajón, uno de los lugares más visitados por los devotos que van a Alpandeire.

fotoCatedral de la Serranía
Pero, al margen de todos los reclamos que aluden directamente a la vida de Fray Leopoldo, el municipio que lo vio nacer cuenta con más atractivos. Ése es el caso de la iglesia de San Antonio Padua, conocida con el sobrenombre de 'Catedral de la Serranía', debido a sus impresionantes dimensiones, que contrastan con el reducido espacio del casco urbano.

Construida a principios del siglo XVI y restaurada doscientos años después, es uno de los principales emblemas de esta ruta que transcurre por el Alto Genal. Su tamaño se debe, según relata una leyenda popular, a una confusión de planos entre el templo que se iba a construir en el pueblo vecino de Igualeja y el de Alpandeire, aunque nunca se ha confirmado desde el punto de vista histórico.

De Faraján a Igualeja
Tampoco hay que olvidar que este itinerario, que emula los paseos que solía hacer el beato, continúa por los pequeños pueblos que rodean a Alpandeire, como Faraján. Su nombre traducido al árabe significa en el castellano actual «lugar ameno».

La distribución de sus casas forma una bella estampa que llamó la atención del escritor estadounidense Ernest Hemingway, quien lo definió como «un cisne blanco sobre un estanque de esperanzas». Entre los principales atractivos de su término municipal destacan las distintas cuevas que se pueden localizar en sus alrededores como las de Carrión, Charcón Bajo o de la Miguela. Otra de las localidades por la que continúa la ruta es Cartajima, que cuenta con parajes naturales de gran belleza al amparo de la Sierra del Oreganal.

Ése es el caso del enclave conocido como Los Riscos, que se asemeja al Torcal de Antequera, por el efecto que ha producido la erosión en las rocas calcáreas. El recorrido sigue hasta Júzcar, coqueto pueblo en el que nacen numerosos arroyos, que posteriormente vierten su agua en el río Genal.

Sin embargo, es en la localidad vecina de Igualeja donde se encuentra el que se conoce como Nacimiento, de donde emana el principal caudal de este importante río de la Serranía.