Parauta.

El alma del viejo castaño
La Opinión de Málaga. 26 de febrero de 2005

Blas Gil.


Tres tallistas crean con sus punzones todo tipo de figuras de madera abandonada y dan vida a los legendarios bandoleros que recorrían la Serranía


Cuando tallamos con nuestras manos la madera es como si inmortalizásemos el alma de los viejos castaños del Valle del Genal". De esta forma ha definido el artista Ricardo Dávila el trabajo que viene realizando desde hace varios meses en la escuela taller de Parauta, donde se están formando dos jóvenes tallistas, que ya incluso hasta han creado una empresa que han denominado "Grupo Algorma".
Esta iniciativa partió del propio escultor y del Ayuntamiento de Parauta, que, ante la gran cantidad de materia prima que se encontraba abandonada en mitad del campo, decidieron darle un fin artístico y, por qué no, también funcional.
Con el paso de los años, los castaños cortados para sustituirlos por otros nuevos. Sus gruesos troncos quedan de esta forma a la deriva de los montes serranos y "ahora los estamos recogiendo para crear con ellos bellas figuras y muebles rústicos, que están teniendo una gran aceptación en estos tiempos", comenta Dávila.
"Es como si reciclásemos estos árboles para la posteridad", apuntó el escultor, al tiempo que recordó que con su trabajo también se le está prestando un servicio a los agricultores de la zona, "puesto que les retiramos, sin coste alguno, toda la retama que ya no les sirve y que puede servir de combustible en caso de que se produzca, Dios no lo quiera, un incendio en estos parajes" agrega.
De esta forma, las salas de la escuela taller de Parauta están llenas de todo tipo de figuras de castaño, y de un mobiliario que cada vez cuenta con más adeptos, sobre todo de los amantes de lo natural y de lo rústico.
Pero el trabajo de estos tallistas no queda ahí, puesto que tanto el profesor como los dos alumnos, Diego Guerrero y Chiqui Andrades, también se están centrando en la piedra rondeña, que ya se esculpía hace 2.000 años y cuya tradición aún continúa en estas tierras.
Diego reconoce que en un principio esta actividad surgió como una afición y ya se ha convertido en su verdadera profesión, puesto que "disfruta dando forma a la madera y a la roca, es una experiencia muy gratificante, sobre todo cuando acabas el trabajo".
Concretamente, estos tres artistas serranos ahora están centrando su esfuerzo en sacar al mundo al bandolero que se encuentra oculto desde hace siglos en una que pesa, nada más y nada menos, que diez toneladas.
"Queremos rescatar a esta figura de leyenda, pero presentando no su agresividad o rudeza, sino su aspecto más humano".Y es que en la silueta que ya empieza a atisbarse en la roca se puede contemplar a un bandolero a lomos de su caballo, cansado y bebiendo el agua que le ofrece una mujer "de la que está enamorado", matiza Dávila con emoción en sus ojos.
Esta escultura podrá ser admirada por los rondeños y visitantes, una vez que esté terminada, ya que se situará en la entrada del camping El Sur de Ronda, en un lugar privilegiado desde donde el valiente bandolero, defensor del pobre y rebelde justiciero, podrá contemplar durante la eternidad la sierra por donde cabalgó durante años.
De momento, estos artistas rondeños ya han vendido algunas de sus piezas a la Diputación de Málaga y al Ayuntamiento de Istán.