Un toro cornea a tres senderistas que paseaban por un carril de Jimera de Líbar


Dos de los heridos por el astado de 500 kilos recibieron ayer el alta médica El animal se escondía tras un árbol
Diario Sur. 19 de diciembre de 2003

ALMUDENA SALCEDO/RONDA


"He vuelto a nacer", estas son las palabras que repite una y otra vez Rafael Márquez, una de las tres personas que fue corneada por un toro la tarde del pasado sábado mientras recorría el carril que comunica la estación de Jimera de Líbar con la de Benaoján.

 

"Yo iba paseando con otro compañero cuando el toro se nos echó encima". Tal fue el golpe que Márquez recibió una cornada de casi 15 centímetros en el muslo derecho. Afortunadamente su amigo corrió mejor suerte porque le dio tiempo a reaccionar y lanzarse por un terraplén para evitar ser embestido. Ahora, seis días después, Rafael Márquez aún recuerda esos momentos con horror y es que, explica, "no sabía como iba a terminar aquello". Por el momento permanece ingresado en el Hospital de Ronda, donde fue trasladado el pasado sábado por los servicios de urgencias.

 

Pero no fueron ellos dos las únicas víctimas de este toro de 500 kilos. Y es que sólo una hora después de que estos senderistas abandonaran el lugar, otra pareja del Puerto de Santa María debía enfrentarse de nuevo al animal. Ellos recibieron ayer el alta médica y han preferido permanecer en el anonimato, aunque tampoco olvidarán nunca la tarde del 13 de diciembre de 2003.

 

Los cuatro han presentado denuncia ante la Guardia Civil y el toro permanece custodiado en la finca a la que pertenece en espera de lo que dictamine el juez.

 

El carril que comunica la Estación de Jimera con la de Benaoján es un camino público muy transitado. De hecho, según ha explicado el portavoz de la Asociación senderista Pasos Largos a la que pertenecían las dos primeras víctimas, Rafael Flores, minutos antes habían pasado por allí los alumnos de un colegio que se encontraban de excursión en la zona. "Dios no quiso que ocurriera una tragedia", sentencia Flores.

 

Ahora Pasos Largos ha aprovechado para reclamar una mejor señalización de los caminos y senderos y quejarse de la falta de indicaciones sobre la existencia de este tipo de animales en las fincas de la Serranía, donde incluso, aseguran," son utilizados como método para evitar que las personas entren en la misma".

 

Asimismo, han solicitado que se vigilen las condiciones en las que se encuentran las vallas de los cercados donde están estos animales bravos, ya que algunas presentan desperfectos.


El teléfono móvil

 

El móvil es compañero habitual de la mayoría de los senderistas, convirtiéndose así en protagonista de muchas de sus aventuras. En este caso no iba a ser menos y precisamente una de las cosas que más alarmó a Rafael Márquez cuando se vio en aquella situación fue darse cuenta de que no tenía cobertura. Afortunadamente sí pudo llamar a emergencias y fue trasladado inmediatamente al hospital de Ronda.

 

Ahora senderistas, vecinos y curiosos podrán pasear tranquilos por la zona, al menos mientras ese toro siga encerrado en la finca a la que pertenece. Pese a todo, este gran susto pasará a la historia de Jimera de Líbar y Benaoján donde todos comentan los hechos acaecidos el pasado fin de semana.

 

Mientras tanto Rafael Márquez permanecerá ingresado otros cuantos días en el hospital recuperándose de su cornada, un accidente que nada tiene que ver con el mundo de la lidia y el toreo.