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Una cooperativa recuperará en Igualeja el oficio de trabajar
el esparto
Diario Sur 21
Junio 2003. Almudena Salcedo
Ocho mujeres han puesto
en marcha esta iniciativa gracias a la colaboración del Ayuntamiento,
que les ha cedido una nave, y al taller formativo Takuranda.
Lo
rural está de moda. Las casas denominadas rurales proliferan
por todos los rincones de la Serranía y, con ellas, vuelven
antiguos elementos y materiales que parecía que habían
caído en el olvido. ¿En qué refugio de esta
índole faltan enseres de cobre o alfombras de esparto? Pues
esta circunstancia ha sido aprovechada por ocho mujeres de Igualeja
para montar una cooperativa del esparto en su municipio.
El proyecto ha sido posible gracias a la aportación del Ayuntamiento,
que les ha cedido la nave, y el taller de empleo Takuranda donde
han aprendido este antiguo oficio. Ayer se clausuró este
curso que se ha prolongado durante un año y en el que han
participado 16 mujeres, ocho de ellas aprendiendo a trabajar el
esparto y las otros ocho estudiando técnicas de turismo rural
Alojamiento rural
Y también estas últimas
están de enhorabuena, porque de nuevo el Consistorio ha puesto
su granito de arena para que puedan continuar trabajando en aquello
que han estudiado durante 12 meses. Por eso les va a ceder este
inmueble situado junto al nacimiento del Genal para que sean ellas
quines lo gestionen. Pero no sólo eso. También organizarán
rutas de senderismo y excursiones por los alrededores de un pueblo
que está incluido en la ruta del legado de Fray Leopoldo.
Asimismo, cuando comience a funcionar la oficina de turismo que
está previsto construir junto a la carretera de San Pedro,
al lado de la sede del consorcio del Alto Genal, también
serán ellas las responsables. Por lo tanto, a partir de ahora
trabajo no les va a faltar, y ganas tampoco.
De
hecho, ya han creado una página de la localidad que se puede
visitar en www.igualeja.org.
En ella, además de la historia del municipio se ofertan rutas
senderistas y antiguas recetas gastronómicas recuperadas
por estas ocho mujeres.
El taller Takuranda ha sido, por tanto, todo un éxito, como
bien destacaba el alcalde, Gaspar Domínguez, quien ha animado
a estas mujeres a continuar ahora con su nueva labor. Así
que Igualeja cuenta ya con un pequeño museo del esparto con
más de 600 piezas a la venta y un tradicional alojamiento
rural.
Además, la cooperativa, que ya ha comenzado a funcionar,
no descarta realizar trabajos por encargo y comercializar sus productos
allá donde exista demanda. Y es que la zona ha sido tradicionalmente
productora de esparto, que se recoge entre primavera y verano, aunque
nunca lo ha elaborado para comercializarlo en grandes cantidades.
Asimismo,este grupo de mujeres deberán hacer trabajar su
ingenio para conseguir que su oferta sea un éxito. Los inicios,
ya han sido satisfactorios, puesto que han recibido peticiones de
información de viajeros de toda España. Sólo
queda empezar a trabajar.
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