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Fallece en Ronda
el escritor Alastair Boyd, defensor de los valores naturales de
la Serranía.
22/Marzo/2009.
José Manuel
Dorado, Editorial La
Serranía
Moría
un hombre bueno, luchador y defensor a ultranza de lo más
sagrado que tiene la Serranía de Ronda: su medio natural.
Alastair Boyd había luchado durante años por la depuración
y la recuperación de los ríos Guadalevín y
Guadiaro, llevando esa lucha a las instituciones europeas donde
su voz tenía cierto peso. Luchó también por
defender los valores naturales de la Serranía en el turbio
tema de Merinos, siendo una de las víctimas con la que más
se ensañaron unos promotores inmobiliarios sin escrúpulos
que lo acosaron e intimidaron hasta el punto de exigirle en los
tribunales 22 millones de euros por sus declaraciones en la prensa
inglesa. Esa lucha en los tribunales le dio finalmente la razón
a Alastair, como no podía ser de otra manera, pero mientras
tanto, su salud se vio seriamente afectada.
Ese golpe le sobrevino hace un par de años, cuando Alastair
Boyd contaba con 79, y significó un mazazo para él
y para su salud. Por aquella época, y con el empujón
definitivo de Juan Terroba, otro defensor incansable de los valores
naturales de esta bendita tierra, que nos habló de lo mal
que lo estaba pasando Alastair, publicamos su primer libro en castellano,
De Ronda a las Alpujarras. Viajes a caballo en los sesenta por el
sur de España, que era la traducción y adaptación
al castellano de su ya clásico The Road from Ronda. Travels
with a horse through southern Spain publicado por Collins en 1969.
Aquel libro se presentó en abril de 2007 en el Círculo
de Artistas de Ronda, del que era socio. La presentación
del libro reunió a un importante número de amigos
del escritor, así como de personas vinculadas a la cultura
y a la defensa del medio ambiente; aquel acto sirvió de excusa
para rendir un homenaje a Alastair Boyd por parte de todos los amigos
que lo queríamos y fue un soplo de aliento en aquellos momentos
tan duros que estaba pasando por el acoso de los promotores de Merinos.
En
este libro, Mister Boyd, que era como todos conocíamos a
Alastair, hacía una descripción asombrosa sobre la
Ronda de los años 60, una radiografía perfecta de
la sociedad de esta ciudad, según me confirmaron muchos de
los que vivieron en Ronda en aquella época, aunque algunas
esferas de poder no salieran muy bien paradas. Como su mismo autor
nos contaba, este libro nos sumerge en la Andalucía de vísperas
de la revolución del consumismo. Los viajes narrados se llevaron
a cabo entre los años 1965 y 1967 y todos ellos fueron realizados
a caballo. La carencia casi absoluta de desarrollo en el interior
del país garantizó la conservación de la mayoría
de las cañadas reales, los antiguos caminos de ganaderos
y arrieros. Apenas existía el alambrado de terrenos privados
y con frecuencia se podía cabalgar un día entero sin
apenas tocar una carretera asfaltada. Sin embargo, aquellos fueron
los últimos años en que se podía viajar de
este modo en la confianza de que se encontraría posada y
forraje para los animales en cualquier pueblo donde se pernoctara.
Cambios inmensos se vislumbraban, pues la mayoría de esas
primitivas hospederías con sus amplias cuadras estaban a
punto de cerrar sus puertas para siempre. Podríamos decir
que Alastair Boyd ha sido el último viajero romántico
de la Serranía de Ronda y, posiblemente, de Andalucía.
Llegó a tener amistad con Gerald Brenan y se podría
afirmar que Boyd ha sido para la Serranía de Ronda lo que
Brenan para las Alpujarras.
Fue
una época también en la que el turismo iba en aumento,
aunque se limitaba casi exclusivamente a las ciudades monumentales
y a las costas. La Costa del Sol comenzaba a extenderse desde la
playa hacia las faldas de las sierras, pero Marbella conservaba
todavía las características de un pueblo español
con cierto encanto.
Ronda, con sus dos estrellas en la guía Michelín,
siempre había atraído a cierta clase de turista, sobre
todo gente seria que llegaba en tren o en coche propio, por lo general
provista de la clásica guía y libros sobre botánica
de la región o la arquitectura árabe. Los autocares
de los turoperadores no se habían asomado todavía;
la entonces peligrosa carretera que une Ronda con San Pedro de Alcántara
servía de protección contra la invasión del
turismo transitorio de un día.
Los
residentes extranjeros eran escasos y estaban muy esparcidos. El
autor conocía a todos los que vivían en un radio de
treinta kilómetros alrededor de Ronda. En su viaje desde
Ronda a tierras de Almería y Granada se encontró a
un solo extranjero en todo un mes. En aquel entonces existía
cierta competencia entre los que viajaban en busca de la vieja España,
pues todos se sentían exploradores y cada uno quería
descubrir el tesoro por su propia cuenta.
Nos encontrábamos, sin duda, ante una obra maestra de la
literatura de viajes que había esperado 40 años para
ver la luz en castellano y que nos muestra cómo era el sur
de España hace 40 años, cuando aún se podía
atravesar toda Andalucía sin pisar asfalto y sin encontrar
alambradas durante días.
Alastair Boyd nació en 1927. Fue educado en varios colegios
privados y luego en el King´s College de Cambridge. Tras servir
en la Guardia Real Británica, trabajó en el sector
financiero de la ciudad de Londres, un empleo para el que se consideraba
poco apto.
En
1957 llegó a Ronda, donde fundó y dirigió una
escuela de idiomas junto a su primera mujer, Diana Mary Gison, en
la Casa de Mondragón. Disponían de dos caballos con
los cuales exploraron gran parte de la Serranía y sus pueblos.
En 1966, en compañía de un amigo español, realizaron
el viaje a caballo que relata la obra de la que hemos hablado: desde
Ronda a Almería, atravesando las Alpujarras y regresando
por Granada.
Tras
la muerte de su padre en 1975, Boyd heredó el título
nobiliario de Lord Kilmarnock, y serviría durante más
de 20 años en la Cámara de los Lores del Parlamento
Británico, primero como portavoz del Partido Socialdemócrata
y luego como independiente.
Boyd
ha escrito varios libros más sobre España, entre los
que destacan Sabbatical Year, Collins, 1959; Madrid & Central
Spain, Collins, 1975; The Radical Challenge, André Deutsch,
1983; The Essence of Catalonia, André Deutsch, 1988; The
Sierras of the South, HarperCollins, 1992 y The Social Market and
the State, Profile Books, 1999. Su única obra publicada en
castellano ha sido De Ronda a las Alpujarras. Viajes a caballo en
los sesenta por el sur de España (Editorial La Serranía,
2007).
Ha
vivido sus últimos años junto a su segunda mujer,
Hilary Bardwell, conocida como Hilly, con quien se había
casado en segundas nupcias en 1977, madre del célebre escritor
inglés Martin Amis, en su casa de La Indiana, a poca distancia
de Ronda. Su hijo James vive y trabaja en España.
A Alastair Boyd yo quisiera agradecerle, muy especialmente, su amor
por esta tierra y su compromiso, a veces arriesgando mucho, con
el medio natural de la Serranía, con nuestros ríos
y con nuestro paisaje, que es la principal riqueza de la Serranía
de Ronda y que es tarea de todos conservar. Quisiera reconocer su
labor de lucha y compromiso por la Serranía de Ronda, que
siempre estará en deuda con él. Descanse en paz.
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