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VALLE DEL GENAL.
El Ministerio de Agricultura planea excluir a 27
provincias del uso de la "etiqueta" de jamón ibérico.
El Valle del Genal entre los municipios con dehesas para producir
cerdos ibéricos.
Gaucín uno de los municipios de Málaga
con más hectáreas de dehesas.
El País, 25
de febrero de 2007
Una norma limitará
la producción de cerdos de bellota a tierras de dehesa para
evitar el fraude .
No
es cerdo ibérico todo lo que reluce. El prestigio creciente
del jamón de bellota en los mercados ha llevado a una explosión
de la producción que se ha beneficiado de una normativa demasiado
laxa. Excepto en las denominaciones de origen, hasta ahora el único
requisito es que el animal sacrificado sea de raza ibérica.
Pero ahora, el Ministerio de Agricultura quiere garantizar que su
crianza corresponde a los criterios de calidad que hacen posible
el jamón ibérico. Sólo tendrán esa consideración
las piezas de cerdos alimentados con bellotas en la dehesa, lo que
deja fuera de juego a 27 provincias.
El cerdo ibérico se ha asociado
tradicionalmente a la imagen de la alimentación extensiva,
la bellota, la dehesa y, sobre todo a un producto de calidad obtenido
con una crianza lenta. Esa misma imagen de calidad es lo que ha
atraído a muchas empresas del sector cárnico, ajenas
al negocio tradicional del cerdo ibérico, para mejorar su
posición en el mercado. Se beneficia del prestigio del jamón
ibérico, pero con otras reglas de juego.
Gracias a una normativa confusa, en los
últimos años, la producción de cerdo ibérico
y sus derivados se ha extendido a otras zonas que nada tienen que
ver con la dehesa. Además, hoy es posible obtener un producto
con el calificativo legal de ibérico en un cebadero con alimentación
casi exclusiva de piensos e incluso grandes firmas se plantean producir
ibérico con un sistema intensivo y los cerdos estabulados.
Todo ello se agrava ante la inexistencia de mecanismos suficientes
de control fuera de los consejos reguladores para dar las necesarias
garantías a los consumidores de que no están pagando
ácidos grasos artificiales por ibéricos de campo.
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El mito del pata negra
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| De acuerdo con la normativa actual, hay un
amplio abanico de posibles denominaciones, todas legales para
un producto ibérico.
Atendiendo a la raza de los animales, se pueden calificar
en ibéricos cuando existe un cruce con la raza Duroc
(la más habitual) hasta un 50%; e ibéricos puros
cuando no existe cruce con ninguna otra raza. Igualmente,
para cada una de las dos calificaciones anteriores, puros
o cruzados, los ibéricos se clasifican por el tipo
de producción y alimentación.
Desde
esta perspectiva los ibéricos se encuadran en los siguientes
grupos:
- De bellota. Cuando el animal, tras una cría
con productos naturales pasa los últimos meses alimentado
solamente con bellota y otras hierbas aromáticas en
la dehesa a razón de entre cinco y 10 kilos diarios.
La necesidad de caminar para la búsqueda de alimento
da una textura diferente a la carne y a su forma con extremidades
alargadas.
- De recebo. Es un animal criado inicialmente como
el de bellota y que en sus últimos meses se alimenta
igualmente en la dehesa. La falta de bellota suficiente hace
que la fase final de alimentación se haga con piensos.
- De cebo. Es un animal de raza ibérica,
pero alimentado con pienso durante toda su existencia, como
cualquier cerdo blanco para la elaboración de jamón
serrano.
- Intensivo. Es una nueva clasificación
que se pretende aplicar en el futuro para cerdos de raza ibérica,
como se hace en la actualidad en los blancos, con el pienso
y el espacio escaso como patrones para engordar
No existe denominación de ibéricos de pata
negra. Es un engaño. Muchos pueden tener la pata negra
y ni siquiera guardar relación con el ibérico
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Esta situación de desorden en el
sector del ibérico ha provocado la decisión del Ministerio
de Agricultura de aprobar próximamente una reforma de la
normativa de 2001 para clarificar las reglas de juego en la producción
de cerdo ibérico. Esta nueva normativa mantiene las actuales
exigencias en materia de pureza de razas de cerdo ibérico,
pero contempla la necesidad de que este tipo de animales sólo
se podrán producir en una serie de comarcas con dehesa en
23 provincias. Entre las excluidas destacan zonas de producción
porcina, como Cataluña, Comunidad Valenciana o Murcia, pero
sin dehesas, o algunos municipios de larga tradición jamonera,
como Trevélez (Granada). La nueva disposición aumentará
los controles y evitará que en el futuro este tipo de cerdo
se pueda producir en otras zonas o países simplemente con
la compra de animales de raza ibérica.
Según los responsables de la asociación
Real Ibérico, que agrupa a una treintena de firmas para la
exportación como Joselito, Sánchez Romero o Montesano,
lo ibérico va indisolublemente unido a la imagen de la dehesa
y cría extensiva. Y se quejan con acritud de la competencia
desleal.
El cerdo ibérico, en sus diferentes
tipos de producción, bajo el reclamo de su imagen frente
al cerdo blanco ha tenido en los últimos años un fuerte
crecimiento al pasar de suponer el 5% del porcino al 10%, con un
censo de unos 2,5 millones de cabezas. Su peso valor económico
es muy superior, aunque los débiles límites entre
lo que es ibérico y lo que no, impide evaluarlo.
En
la producción actual de cerdo ibérico, aproximadamente
sólo un 20% se halla en las denominaciones de origen como
son las de Guijuelo en Salamanca, Dehesa de Extremadura, Jamón
de Huelva y Valle de los Pedroches en Córdoba, que operan
en este segmento de la producción. Cada una de ellas tiene
sus reglas de juego en relación tanto a la pureza de la raza
como con los sistemas de crianza. Con vistas al consumidor, las
denominaciones de origen ofrecen garantías en materia de
controles desde la producción en el campo hasta su secado
y comercialización con las correspondientes etiquetas y contraetiquetas.
Fuera de las denominaciones de origen hay
un grupo reducido de empresas, entre las que se halla por ejemplo
Joselito y Cinco Jotas, que han hecho de la imagen y calidad del
ibérico su enseña y que tienen sus propios sistemas
de control sobre la producción, a veces más rigurosos
que las denominaciones de origen.
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LAS CIFRAS DEL JAMÓN IBÉRICO
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| El cerdo ibérico ha duplicado su peso
en el sector porcino, donde ha pasado del 5% al 10% de la producción
total.
- Las denominaciones de origen sólo
protegen un 20% de lo que se vende como cerdo ibérico.
- Algunas de las marcas más señeras, com
Cinco Jotas o Joselito no tienen denominación de origen.
- La nueva ley facultará la producción de
ibérico sólo en 23 provincias.
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Hay,
sin embargo, un tercer grupo de empresas que no se hallan en el
seno de ningún consejo regulador y que simplemente se han
sumado a la moda de lo ibérico en sus diferentes tipos de
producción, aunque por lo general se han apuntado a las más
fáciles como es el ibérico de cebo o a base de pienso.
Este grupo, donde se hallan las más grandes en facturación,
constituye una de las principales preocupaciones del sector del
ibérico tradicional al no funcionar como debieran las empresas
certificadoras.
Para el responsable de la Asociación
de Industrias de la Carne (Aice), Miguel Huerta, que representa
a casi 300 empresas del sector del ibérico, cada industria
tiene la posibilidad de operar en el sector legalmente de acuerdo
con las posibilidades que ofrece la actual normativa. Lo importante,
en su opinión, es que funcionen las entidades certificadoras
y que con ello se dé total seguridad al consumidor de que
lo que compra responde a la etiqueta.
Relación de municipios con dehesas. Leer
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