Igualeja: "Virginia pide la pelota".
El País. 9 de octubre de 2005

 

Una malagueña de 16 años, primera española en jugar en un equipo mixto de categoría sénior.


Colgado de un profundo valle junto a las nacientes del río Genal, entre castaños, encinas y olivos, hay un pueblo de la serranía de Ronda que ayer se colapsó para ver a una chica de 16 años jugar pegada a la banda de un equipo de hombres que enfrentaba a otro equipo de hombres.

 

El pueblo se llama Igualeja, tiene 1.500 habitantes, y el campo de su equipo estaba desbordado por el público. La gente se reunió para asistir al encuentro que enfrentaba al Igualeja con el Villanueva de Algaidas, de Segunda Regional. Pero la atracción principal fue Virginia Jiménez, la interior derecha del Igualeja, convertida desde ayer en la primera mujer española que disputa un partido en un equipo mixto de categoría sénior.

 

Virginia Jiménez, a sus 16 años, se convirtió en la primera mujer que debuta en categoría senior.

Telemadrid. 9 de octubre de 2005

 

Y ahora, un último apunte futbolístico e histórico. Tomen nota de este nombre, Virginia Jiménez, porque a sus 16 años, se convirtió ayer en la primera mujer que debuta en categoría senior, pero con un equipo masculino.

Lo hizo con su equipo, el Igualejas en un choque de segunda regional andaluz, ante el Villanueva de Algaidas.

Chispa, como se la conoce a la joven jugadora disputó 55 minutos y vio como su debut acababa en derrota. Virginia ha declarado que sueña con vestir algun día la camiseta de la selección española.

 

Virginia vivió una tarde de agitación. Almorzó "una sopita de fideos", en casa con sus padres. Marchó con toda la familia al campo y su entrenador, Paco Lobato, la puso en el equipo titular. El capitán del Igualeja, el defensa Jero Escalona, la recibió con un espaldarazo cariñoso. Pero en el partido las cosas no fueron de la mejor manera. "Me he sentido un poco desplazada", recordó ayer Virginia; "porque mis compañeros no me daban la pelota. Yo les he dado dos pases de gol que nada más tenían que empujarla, pero ellos no me han dado la pelota. Bajaba a mi campo a pedirla, pero no me la pasaban. No les dije nada porque no me atreví, pero muchas veces eligieron jugársela en el uno contra uno en lugar de dar un pase a un compañero mejor situado. La gente se dio cuenta. Había lo menos quinientos y ocupaban hasta la carretera que va de Ronda a Marbella. Y gritaban: '¡Dale la pelota que ella también juega!".

 

Diez minutos después del descanso, Lobato mandó a Virginia al banquillo. El Igualeja perdía por 1-2 y el resultado final fue de 1-3. Después del partido la jugadora se duchó la primera. Sus compañeros esperaron fuera del vestuario y se cambiaron después.

 

"No tengo agujetas", ponderó al llegar a casa; "no me duele nada. Me han dado una patada pero el árbitro no pitó. Me he quedado con ganas de jugar más tiempo".

 

Se coge el pelo con una cinta blanca. Es morena y bastante corpulenta para su edad. Pero sus piernas parecen tirillas comparadas con las piernas de los rivales, todos jugadores de entre 20 y 25 años. Se autodefine como una jugadora "escurridiza", "con buen regate", y "bastante rápida". Le llaman Chispa. Es admiradora de Casillas y Beckham, y no estudia nada. Aparte de entrenar dedica su tiempo a recoger castañas en el campo de una amiga, labor por la que recibe una pequeña remuneración.

 

Virginia es la primera jugadora que se beneficia de una norma revolucionaria. En agosto la federación andaluza aprobó un reglamento que permitía la presencia de un 50% de mujeres en los equipos bajo su jurisdicción. El partido de ayer fue la primera consecuencia, pero su repercusión es incierta.

 

"Pienso que es algo anecdótico", opinó Antonio Descalzo. Descalzo conquistó la Liga y la Copa como entrenador del Levante y es uno de los promotores más importantes del fútbol femenino en España. Considera que el fútbol mixto no ofrece posibilidades reales porque las mujeres, a partir de los 15 años, no tienen la fuerza ni la potencia necesarias para medirse a los hombres. "Sólo a nivel técnico pueden ser superiores, porque son más flexibles", explica.