"La otra orilla del turismo"
Diario Sur Verano de 1986.

Algatocín El paraje en el que está enclavado aparece cubierto de una densa vegetación en la que destacan los pinos, castaños, alcornoques y encinas. Los cultivos son de secano y regadío, existiendo algunas serrerías que aprovechan la riqueza forestal de la zona. Algatocín debió ser fundado por los árabes, que lo bautizaron con el nombre de Al-Atusyin.

El pueblo ocupa un rellano en la ladera del monte del Fraile y debido a la inclinación del terreno sus calles son pendientes y sinuosas. Destaca poderosamente su iglesia parroquial, dedicada a la Virgen del Rosario, que fundada en el siglo XVI, ha sufrido numerosas reformas y añadidos desde entonces. Así las capillas barrocas que pueden verse en su interior son obras del siglo XVIII, mientras que la neoclásica torre de ladrillo, con remate de cerámica vidriada, uno de los elementos más característicos del perfil del pueblo, fue edificada en la pasada centuria, después de que la primitiva cayera a consecuencia del incendio provocado por las tropas francesas en la guerra de la Independencia.

A mayor altura que el pueblo se sitúa un segundo edificio religioso, la humilde ermita de El Calvario.
Algatocín constituye un inmejorable mirador sobre esta parte de la serranía de Ronda, con los blancos pueblos de Faraján y Alpandaire agarrados a las verdes laderas de los montes.

Además de las romerías de San Isidro y de San Juan, la principal fiesta local es la que en honor de la Virgen del Rosario y San Francisco se celebra entre el 4 y 7 de octubre.