Un berrendo con mucho poderío (Toro de Cuerda. Año 2003. Teodoro
de Molina.)
El
toro de cuerda correspondiente al año 2003 se celebró
en un día que amenazaba lluvia pero que pasadas las primeras
horas de la mañana todo quedó despejado y Gaucín
disfrutó de una de las mejores ediciones de los últimos
años.
Dos toros para la fiesta del año. El de la mañana
un berrendo de mucho poderío que recorrió las calles
del pueblo en un abrir y cerrar de ojos. Primeros toques en el empalizado
de la Carrera para templar la embestida y para celebrar la primera
suerte de este festejo taurino según requieren las ordenanzas
municipales. Por la tarde un toro negro zaino con menos peso pero
dando el juego ideal para las necesidades que pide el festejo en
este día -corretón, bravo y avispado, no permitiendo
el acercamiento de los muchos aficionados que se dieron cita en
el pueblo-.
Nada de abusos para los astados. Se notó, como viene siendo
habitual, una gran consideración por conservar la Fiesta
según las formas más tradicionales, -como dicen los
cánones- con mucho cuidado por desarrollar la lidia con el
máximo respeto a las reglas. Reglas que recientemente han
sido convalidadas por la Junta de Andalucía para varios municipios
de la Comunidad Autónoma. Autorizando definitivamente el
Toro de Cuerda de Gaucín como única fiesta de toros
ensogados de la provincia de Málaga.
La
gente llegaba de todos los lugares: nativos procedentes del Gran
Bilbao, áreas metropolitanas de Barcelona y Madrid, Málaga
Algeciras, Marbella, etc.; comarcanos, forasteros del Campo de Gibraltar,
de la costa gaditana, de la Costa del Sol, de Ceuta, Jaén,
y Granada. Todos se concentraron desde la tarde del sábado
para recibir a la comitiva que acompañaba a los toros -este
años de El Bosque- y seguirles por las calles del pueblo
haciendo sonar los cláxones de los vehículos en señal
de que la juerga había comenzado. Cerró la noche y
dio comienzo el ambiente taurino. Las tertulias empezaban a especular
sobre el juego que los morlacos darían al día siguiente,
y grupos de aficionados contaban historias, vicisitudes y batallitas
sobre percances y hazañas de años anteriores.
Las conversaciones se desarrollaban en un buen ambiente, regado
con una copa de Jerez y acompañada de las mejores tapas de
la Serranía servidas por establecimientos como: El Pajuelo,
Paco-Pepe, Bartolo, Venta del Socorro, La Gasolinera, La Piscina,
Ayud etc., que con la amabilidad de costumbre, hicieron corta la
espera. Al alba el entusiasmo por la fiesta se desató. Cerraron
los bares y los toristas se encaminaron hacia el lugar de salida:
La Carrera. Una muchedumbre se dirigía calmada, pero a la
vez inquieta, por la calle del Convento hacia el lugar, al objeto
de conseguir un sitio de privilegio para ver la puesta en escena
del primero de los toros con el valiente que acreditase agallas
suficientes para sentir de cerca los bufidos del enmaromado.
Mucho ambiente taurino entre un público entusiasta. Según
nos confirman más seis mil personas presenciaban el desencajonamiento
de la fiera.
Fiesta grande y sin incidentes destacables. Un par de revolcones,
donde una señora que no esperaba la sacudida del berrendo
salió despedida por los aires y tuvo que ser hospitalizada
en Ronda, y un joven con contusiones varias.
Ahora a preparar la Fiesta del año 2004.
Fotos.-
Inmaculada Martín Serrano.
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