GAUCÍN Y SAN
JUAN DE DIOS Un reportaje al día
Diario Sur Viernes 5 de Septiembre
de 1969
En la Adelfilla se apareció
el Niño-Dios al Santo Hospitalario
<<Ahora
en este mes -y en estos días próximos- tendrán
lugar las fiestas grandes de Gaucín. El día mayor
de la fiesta será el 8 de septiembre, porque en dicha fecha
se conmemora un hecho de singular relieve, milagroso, que ocurrió
en el término de Gaucín y del que nos da cuenta epistolarmente,
don Teodoro de Molina.
-¿Cómo se conoce a estas fiestas?
-Como las del Santo Niño Dios.
-¿y cuanto duran?
- Unos diez días; pero lo principal es lo del día
8 de septiembre.
-¿Mucha animación en las fiestas?
-Mucha; mucho fervor en Gaucín, que se llena de gentes venidas
de los más diversos lugares. Gaucín no da cabida para
tanta muchedumbre como se reúne en la villa.
-¿Solo el día 8?
- El día 7 es también uno de los grandes; en él
se bajan las santas imágenes desde el castillo a la parroquia.
También se hace una romería a la Adelfilla y se celebra
una misa en la ermita, recientemente construida. Después
de los actos religiosos hay otros deportivos, recreativos, de los
que sobresalen las tiradas al plato.
El aire de fiesta llena el ambiente y la alegría se desparrama
por las calles de Gaucín, un pueblo bello y blanco de Andalucía,
donde -según quiere Julián Marías- todo es
pueblo, todo tiene aire de pueblo. Es una forma para entendernos
que tiene el pensador, y que viene y que viene a ser un elogio tanto
de Andalucía como del pueblo. Pero eso es largo para argumentar
en un reportaje y vamos justificación de estas fiestas de
Gaucín.
Algo se debe celebrar, que aunque hay lugares en los que la tradición
se ha interrumpido, en Gaucín saben perfectamente cuál
es el origen de estas celebraciones a las que todo el mundo se apunta,
con todo su entusiasmo Don Teodoro de Molina lo explica en su escrito:
-En la primera mitad del siglo XVI andaba por estas tierras del
sur de España un peregrino librero, nacido en los campos
de Oropesa, soldado de Fuenterrabía y entonces librero de
Gibraltar que en uno de los múltiples que hacía a
distintos pueblos de estas cercanías, subiendo trabajosamente
-en agosto de 1536- la Cuesta de la Carraca, de Gaucín, en
plena serranía de Ronda, se internó por el entonces
bosque de la Adelfilla. De lo más intrincado del bosque,
salió un precioso niño, de pobres vestiduras, descalzo
que andaba por el mismo camino que el librero.
Como primera providencia, le ofreció sus alpargatas al niño
para que no se pinchase con las matas del camino pero no servían.
No había proporción de uno a otro. Pero no estaba
dispuesto a dejar que aquellos piececillos se hirieran y lo colocó
sobre sus hombros. Y lo valioso del suceso empieza aquí cuando
este buen soldado -que lo había sido el librero- empezó
a notar que el peso del niño era demasiado para él,
incomprensiblemente mucho para sus fuerzas. Llegó un momento
en que ya no pudo más y al llegar a una fuente, de la Adelfilla,
pidió permiso al niño para descansar y reparar fuerzas.
Al volver de tomar, con verdaderos deseos, el agua que tan generosamente
le ofrecía la fuente, se encontró con el niño
totalmente transformado. En él resplandecía la grandeza
y Majestad de Dios niño, que le llamaba por su nombre -Juan-
y le alargaba una granada entreabierta coronada con una cruz al
tiempo que le dice: "Te llamarás Juan de Dios
.
Granada será tu cruz. Testimonia este hecho de mi aparición
legando a Gaucín una imagen que me represente niño".
Aquí acabó la visión y empezó la historia
de San Juan de Dios que andando el tiempo, habría de fundar
el hospital de su nombre en Granada y la Orden Hospitalaria que
tanto bien reparte a enfermos de todo el mundo.
Estos fueron sus comienzos y los que ahora celebra Gaucín
que le cupo la gloria de ser testigo de los primeros pasos que el
Santo habría de dar en busca del Niño de Dios. Una
bella historia y una tradición que honra Gaucín y
que por eso, Gaucín sabe corresponder a la honra como es
debido. Unas oportunas fechas, en definitiva, para visitar tan bello
pueblo de la incomparable serranía de Ronda>>.
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