Vecinos de Gaucín reclaman en Málaga una nueva red de abastecimiento de agua.


Unas 70 personas se dieron cita en la mañana de ayer en la delegación provincial de Medio Ambiente para exigir la renovación de las conducciones Las tuberías actuales son de 1984 y presentan graves deficiencias.

Diario Sur. 30 de noviembre de 2004.

Almudena Salcedo.

 

Unos 70 vecinos de Gaucín se dieron cita ayer en la delegación provincial de Medio Ambiente para reclamar reformas en la red de abastecimiento de agua de una de sus barriadas, la de Gibralmedina. Al parecer las tuberías actuales son de 1984 y presentan ya graves deficiencias, lo que se traduce en un mal servicio. En 2001 la Diputación Provincial, según ha explicado el alcalde, Francisco Corbacho, realizó la primera fase de renovación de las instalaciones, pero ahora Medio Ambiente ha paralizado la segunda. El problema es que estas conducciones discurren por una cañada real, pero, explica Corbacho, «las antiguas también, así que no entendemos el problema». Mientras tanto y en espera de que Medio Ambiente les ofrezca alguna solución, son continuos los cortes de agua y los problemas de abastecimiento, lo que ha colmado la paciencia de los vecinos.

Manifestación

 

Después de más de dos horas de viaje, los vecinos de Gaucín, acompañados por su alcalde, llegaron a Málaga cerca de las 12 horas. Allí se dirigieron directamente a la delegación provincial, donde tomaron la cuarta planta. Desgraciadamente el delegado no estaba y no pudo atenderles, así que hubieron de conformarse con las explicaciones de un técnico. Sin embargo eso no lo consideraron suficiente y decidieron quedarse allí durante todo el día.

Ahora esperan que esta iniciativa surta efecto y el delegado les escuche, ya que su único objetivo, aseguran, es terminar las obras de remodelación de las conducciones y poder así asegurar el servicio a los vecinos de Gibralmedina. De no ser así, es decir, si Medio Ambiente mantiene la paralización de las obras, no descartan nuevas movilizaciones.

Ayer la jornada transcurrió de forma tranquila, ya que la concentración fue pacífica. Sí hubo algún que otro enfrentamiento verbal y, por supuesto, se gritaron consignas a favor del agua. Anoche todos regresaron a sus casas después de una dura jornada en la capital, una experiencia que no descartan repetir pronto.