ARENGA DEL ALCALDE DE GAUCIN, D. FRANCISCO ANTONIO DE MOYA (1810)

ESCRITA POR SALVADOR MARTÍN DE MOLINA

Original

 

“Ciudadanos de Gaucín:


Hoy, 1 de marzo de 1810, hemos recuperado, no solo nuestro suelo patrio, sino que también la dignidad y la libertad.


El cruel invasor, alevoso ladrón de nuestras raíces patrias, de nuestras creencias y de nuestro amado y legítimo soberano Don Fernando el 7º que el Señor libre del cautiverio en que se halla y nos lo traiga a España con que enjugarnos nuestras lágrimas, irrumpió el día 22, desde Ronda, atacando sin piedad y traicioneramente a quienes no quisimos someternos a las nuevas ideas de un Rey Botella impuesto por el pérfido ejército que, con falsas excusas, quiere sojuzgarnos. Su crueldad extrema la hemos padecido desde ese mismo día hasta el miércoles 28, con la más cruda guerra, matando a nuestros habitantes, destrozando, robando y quemando cuanto encontraba frente a su ira vengativa.


Nuestras tierras y nuestros hombres, ultimo bastión de la libertad en esta España moribunda, sabrán dar respuesta adecuada a un ejercito que sólo es poderoso en el número de sus integrantes, pero que no tiene la fe, el arrojo, ni la valentía de nuestros gloriosos guerrilleros.


Hemos conocido cómo desde Los Barrios hasta nuestros pueblo confinantes - Benarrabá, Algatozín y Jubrique- gracias al buen zelo y esfuerzos de algunos vecinos, y á los buenos deseos de los demás, han respondido generosamente a los requerimientos del caballero D. Francisco Abascal, teniente coronel de los reales exércitos, comisionado por el señor brigadier D. Francisco González Peinado, que lo está por el Excmo. Sr. Comandante General del Campo de Gibraltar y se han puesto al servicio de tan noble causa. Por ello, os exhorto y se que de una conformidad acordaremos que, desde luego, nuestro pueblo contribuirá por su parte á la defensa del país, según y en los términos prevenidos por el citado Excmo. Sr. y en unión con los demás de la Serranía; y que luego que este servicio se coordinase y pusiese en el debido orden, se procederá á exórtar á los vecinos pudientes á que cada qual facilitase aquellos intereses y efectos que tuviera á bien para auxiliar á tan interesante objeto.


Yo, Francisco Antonio de Moya, os aseguro como Alcalde Mayor de esta Villa, que, si hoy hemos recuperado nuestra dignidad, no consentiremos que nos la arrebaten más los Enemigos Franceses. Y lucharemos, no sólo para honrar y desagraviar a nuestro Párroco, el Bachiller D. Josef Guerrero Palacios, tan injustamente avasallado por los invasores, sino que también en defensa de nuestro Castillo, en el que heroicamente han resistido los Molina, Añón y tantos otros ilustres defensores de nuestra grandeza.


Asimismo os anuncio que, abrigados por los mismos nobles sentimientos y deseos que en los demás pueblos, muchos de nuestros vecinos aquí presentes me han hecho llegar su promesa de que se franquearían las fanegas de trigo o cebada necesarias y los efectivos dinerarios disponibles. Y os garantizo que de la renta del Voto de Santiago y de la real casa del escusado de este pueblo; del ramo de Bulas correspondiente al año pasado de mil ochocientos y nueve así como del resto del acopio de Sal del año ultimo, incluso de la contribución del quartillo en arroba de Vino destinada á la composición de caminos, del Censo real de población, del fondo de este Pósito y del de Propios, se abonarán más seis mil y quatrocientos reales de vellón, librándose la correspondiente orden para su resguardo.


Y, lo que es mas importante, en orden á la fuerza de gente, se considera habrá en este pueblo de treinta á treinta y cinco dispersos poco mas ó menos de distintos cuerpos, vecinos de él, de los quales habrán traído veinte fusiles, y de clase de mozos solteros, viudos sin hijos y casados, desde la edad de diez y siete años hasta la de quarenta y cinco, podrían alistarse hasta sesenta y cinco, poco mas ó menos: pero á estas gentes no se le podrán facilitar escopetas algunas, pues las que hay en este lugar son de varios individuos de milicias honradas de él, cuyo cuerpo según orden de dicho Excmo. Sr. comandante general de fecha quatro del corriente mes dirigida á estos señores alcaldes, está comisionado para la defensa del pueblo y su diezmería; y de municiones las pocas que habían venido de los reales almacenes se han repartido á dicho cuerpo de milicias honradas.

 

En todo caso, también os aseguro que el pueblo llano, esencia de nuestras fuerzas, estará dispuesto a luchar hasta la extenuación, sin otros baluartes que sus propios pechos, defendiendo con las escasas armas que poseemos, pero también con espadas, hoces de podar, palos, garfios, recipientes para el agua hirviente y cuantos utensilios, aunque más propios para la agricultura que para el batallar, fuesen preciso para rechazar nuevas invasiones.

 

Os puedo adelantar que están muy avanzadas las gestiones que venimos realizando todos los gefes locales de guerrillas(Juan José Barranco de Atajate, Salvador Calvente de Benarrabá, Sebastián Tinoco de Algatocín, Alonso el Feo de Cortes, Zaldivar desde Ubrique y otros) para que se haga cargo del mando unificado de las Partidas de Guerrilla, Alarma y Tropas reunidas y que se reúnan en la Serranía de Ronda, el ilustre convecino Jefe de Escuadra D. José Serrano Valdenebro, en estos momentos camuflado en nuestras sierras, dispuesto a lanzarse contra el invasor y organizar las guerrillas en partidas permanentes de tiradores, cazadores y cumplidos, con lo que se ganará en eficacia.

Pueblo de Gaucín:


Tened confianza en la fuerza de nuestros hombres, en su empuje y valentía, en el sentido profundo que siempre han tenido de la libertad, cuya antorcha vemos avanzar gloriosa desde Cádiz, por la Bahía y el Campo de Gibraltar, hasta nuestros riscos inaccesibles al temor, desde donde irradiaremos al resto de la Patria, para siempre jamás, lo que se requiere en materia tan interesante al bien de la Patria, honor de Dios y servicio del Rey.


Gozaos con la Victoria.”