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El pilla-pilla y las alcaldías.
IGNACIO TRILLO*
LA
OPINION DE MALAGA. 7
de octubre de 2009.
. El
pilla-pilla era una diversión muy querida por los niños
cuando no había facebook en Internet ni, incluso, existía
la televisión. Se jugaba a la hora del recreo en los patios
de aquellos colegios. También en las plazas de los pueblos
a la salida de clase y después de merendar. Consistía
en dos reglas elementales. Si te tocaba pillar, tenías que
perseguir al adversario hasta atraparlo, y si te tocaba correr,
debías evitar que te tocara el pillador.
Esto, que parecía que había
quedado en el baúl de los recuerdos, resulta que lleva un
año de moda entre los líderes de los dos más
importantes partidos políticos malagueños. Parecieran
chiquillos entretenidos compitiendo a un pilla-pilla para arrebatarse
los ayuntamientos.
Todo empezó el pasado año con el relevo de las direcciones
provinciales del PP y del PSOE y el paso adelante de una joven generación
imbuida de bisoñez.
Hace trece meses que este regodeo
del pilla-pilla se inició por el PP en Gaucín. Aquí
el duelo municipal entre el PP y el PSOE para quitarse la alcaldía
se libró a favor del primero. En un dible, los populares
se desmarcaron del gobierno municipal que compartían con
los socialistas. Luego, con la ayuda que recibieron de los jugadores
locales del PA, imputados en desórdenes urbanísticos
junto a una consumación ludópata, pillaron la cabecera
del Consistorio.
El socialista cogido tomó nota, y en su primera carrera le
dio un ´velazo´ a su antagonista del PP. La capital
de la Axarquía quedó en su poder. Para ello, tuvo
que botar a mejor destino al cabeza de lista socialista que habían
votado los ciudadanos. La minoritaria IU lo exigió para echarle
una mano.
Más tarde, el pillador del PP, sin salirse de la misma comarca,
emprendió un veloz sprint hacia Alcaucín. Allí
localizó y pilló al socialista. Aprovechó el
tumulto generalizado que montó la Guardia Civil para poner
orden urbanístico, y económico en el bolsillo del
regidor. Le despojó la alcaldía a un PSOE que se vio
zancadilleado por una prima hermana. Diferente a lo sucedido en
Gaucín, el PP le entregó el triunfo al PA.
Agotados por estas movidas, hicieron una pausa. Sin embargo, ninguno
de los dos descansaron. Uno, el del PSOE, se fue a la Sierra de
las Nieves para seguir preparándose. En una de sus entrenamiento
pilló a un alcalde de la misma familia política criticándole
su forma física. Le tocó al pariente de Alozaina,
a pesar de que también era joven y con el voto de los vecinos
había realizado la proeza de arrebatarle el ayuntamiento
a IU que llevaba gobernando varias legislaturas. El otro, el del
PP, huyó a la Costa a adiestrarse, a la vez que husmeaba
la siguiente jugarreta a realizar.
Incorporados los dos a la competición, el del PSOE apareció
a toda leche por la calle de Arroyo de la Miel. Allí, el
del PP le dio un zumbido que le hizo perder el sentido y el Ayuntamiento
de Benalmádena. El pillado socialista pidió auxilio
y fue curado de sus percances en la sede de la Mancomunidad, donde
se hizo fuerte. Aquí, expulsó a todo lo que oliera
al adversario, aunque fueran los representantes de las aficiones
al pilla-pilla que más público congregan en ese litoral.
Pidió que los independientes de Ojén, con los que
estuvo emparentado hacía un tiempo, le blindaran la puerta
de entrada a su lugar de convalecencia. A cambio, tuvo que desacreditar
y desheredar a sus familiares directos en esta localidad, contrapartida
demandada para que los nuevos primos no le abrieran la puerta al
contrincante.
Como ya no se fiaban, estuvieron unos días en la labor de
impedir que se pillaran el uno al otro. El del PSOE, una vez recuperado,
se escondió en Ronda. Fichó para salvaguardarse a
nuevos aliados, muy proclives al cambalache. Procedían del
mismo partido, el PA, que tanto daño le habían hecho
en los pilla-pilla celebrados en Gaucín y Alcaucín.
Tuvo que mandar a una de las suyas a Sevilla para que perdiera su
silla en el Consistorio de la ciudad del Tajo. El del PP caminó
a Torrox, refugiándose en el gobierno municipal para imposibilitárselo
al socialista. Cuando se enteró tardíamente de la
operación perpetrada por su contendiente en Ronda, disolvió
allí a sus forofos y montó una gestora.
Para entonces, el del PSOE se había hecho invisible en Manilva.
Sin entrar en el gobierno, desde fuera se prestó a un pacto
con la tiesa alcaldía de IU, obteniendo a cambio un nuevo
delegado en Mancomunidad por si su adversario lo pillaba en Estepona.
Rápidamente, la confrontación la trasladaron con nuevos
bríos a Sierra de Yeguas. Esta vez el socialista posó
para que el del PA ganara la partida con la ayuda de una ex-amante
del PP.
Reaccionó el PP en Estepona no queriendo ganar el lance sino
deprimir el bolsillo y la psicología de su contrario. Empleó
la táctica ´luz de gas´ para volverlo loco poco
a poco. De este modo, pensó, le sería más fácil
pillarlo en el futuro.
Dicen que de aquí a mayo del 2011 hay nuevos choques del
pilla-pilla para desequilibrar los ayuntamientos de Antequera, Mollina,
Monda, Yunquera, Algatocín...
Una gozada de divertimento en la que están absortos los mandos
de estos dos partidos con el auxilio de las demás opciones
políticas. Inconvenientes: se perturba al interés
general y a la marcha de las instituciones; se cuestiona en muchos
de esos lugares la voluntad de las urnas, regla sagrada de la democracia;
y se derrochan demasiadas horas para hacerse la puñeta en
vez de aunar esfuerzos en la solución a los problemas que
tiene nuestra ciudadanía.
La erradicación de este juego nocivo hace ineludible una
reforma electoral. Entre tanto, se impone un pacto provincial ya
que prolongar este pilla-pilla es de suicidas.
*Economista
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