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La Asociación Torrijos
1831 rindió testimonio a la defensa de Gaucín frente
a los franceses en 1810
Alhaurin.com; 5
de agosto de 2009. Ver
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original
Los
orígenes de Gaucín y su fortaleza se remontan a la
época romana, aunque fue bajo el dominio árabe cuando
su privilegiada posición estratégica y la altura dominante
de sus 688 metros sobre el nivel del mar, cuya vista alcanza hasta
el continente africano, le dieron fama y nombradía con la
denominación de Sair Guazan (roca fuerte), por la crestería
rocosa donde se levanta el castillo, a cuya historia y pasado medieval
dedicaremos el último apartado del presente artículo.
Centrándonos en las vicisitudes del pueblo en la Guerra de
la Independencia, estas comenzaron con la llegada a Ronda del rey
intruso José Bonaparte, el 28 de febrero de 1810. Pocos días
después, 500 jinetes franceses partieron por el serpenteante
camino de la divisoria de los ríos Guadiaro y Genal, en dirección
a Gaucín.
Por entonces, el ya anciano mariscal de campo Serrano Valdenegro,
había asumido el cargo y defensa de la zona, estableciendo
su cuartel general en Gaucín. Sus tropas no eran regulares,
sustentadas principalmente por las partidas de Cortes, Jimena, Casares
y el propio Gaucín.
Serrano mandó unas avanzadas integradas por vecinos de Cortes,
hasta las proximidades de Benadalid, que si bien hostigaron a los
franceses al llegar a aquella localidad, no pudieron evitar que
la numerosa caballería napoleónica saliera del caserío
en dirección a Gaucín, donde Serrano Valdenebro había
desplegado a parte de sus efectivos, a ambas partes del camino;
pero a pesar del nutrido fuego que desde estas posiciones, e incluso
desde el propio castillo, se hizo al enemigo, la caballería
francesa pasó los obstáculos acercándose a
Jimena, donde las guerrillas de esta localidad y la partida de Casares,
que había acudido en su socorro, le hizo un gran descalabro
en Medina, haciéndola retroceder en dirección a Gaucín.
Defensa,
toma y saqueo de Gaucín en marzo de 1810
Valdenebro, antes partir para Casares
para organizar la ofensiva que, con las fuerzas del brigadier González
Peinado y el coronel Valdivia, debía llevar a la reconquista
de Ronda; dejó a cargo de la defensa de Gaucín al
valiente Antonio de Molina y Navarro, que solamente contaba con
un reducido contingente de una veintena de hombres, la mayoría
vecinos del pueblo.
La situación comenzó a complicarse cuando la caballería
francesa derrotada en Medina apareció por la parte sur del
carril (así se le denominaba al camino entre Ronda y el Campo
de Gibraltar que pasaba junto a Gaucín). Sin duda, los jinetes
napoleónicos iban a desatar toda su ira contra el pequeño
pueblo y sus habitantes, como así fue. Pero Antonio de Molina
y sus hombres, no volvieron la cara, batiéndose en un principio
por las calles pegadas en la ladera del castillo y, después,
desde las murallas de la fortaleza. Por su parte, los franceses
acuchillaron a cuantos vecinos encontraron a su paso, destruyendo
los archivos municipales y parroquiales, y saqueando la iglesia
parroquial de San Sebastián y el convento de los carmelitas
descalzos (antigua mezquita musulmana).
La relación de los
miembros de la Asociación Torrijos 1831 con Gaucín
En 1984, algunos de los actuales
componentes de la Asociación Torrijos 1831 (entre ellos su
presidente), realizaron estudios sobre el propio terreno de la morfología
de la sierra rondeña en la zona de Gaucín, bajo la
dirección del veterano profesor de Geografía de la
Universidad de Málaga, Damián Cano. Un tiempo en el
que aprovecharon para conocer la historia del pueblo y, especialmente,
la de su fortaleza.
Dentro del novedoso plan para realizar las actividades del Bicentenario
de la Guerra de la Independencia en la provincia de Málaga,
que la Asociación Torrijos 1831 divulgó en los medios
de comunicación el 10 de mayo de 2007; se inició una
buena relación epistolar con el anterior alcalde de Gaucín,
Teodoro de Molina, persona estudiosa de la figura de Serrano Valdenebro
y, en general, de la historia de su pueblo durante la Guerra de
la Independencia (no en vano es descendiente del heroico Antonio
de Molina). Gracias a sus inquietudes personales nació en
aquel pueblo en 2008, la recreación histórica La
toma de Gaucín, que anualmente se realiza en memoria
de la resistencia de los vecinos y el posterior saqueo de los franceses.
Sin duda, gracias a ello, Gaucín ha tomado mayor conciencia
por su historia, contando con la decidida voluntad de sus autoridades
de mantenerla viva para vecinos y visitantes, y la experiencia de
dos conmemoraciones anteriores.
La
cordial relación y aceptación que hizo el anterior
alcalde a principios de 2008, para la comparecencia de la Asociación
Torrijos 1831 en Gaucín, se ha visto rubricada en el presente
2009 por el nuevo alcalde, Francisco Ruiz, cuando por el calendario
previsto de las actividades de nuestro colectivo nos correspondía
ya el citado acto. Por esta buena armonía, el alcalde nos
recibió personalmente a la llegada al pueblo, permaneciendo
todo el acto con nuestro colectivo; agradeciéndole desde
esta página la amabilidad que tuvo con todos nosotros.
Junto a la antigua fuente del pueblo y desde la formación
de las recreaciones históricas de Torrijos 1831, se dijo
ante el público presente en la plaza, entre los que había
numerosos extranjeros: Rendimos hoy un sencillo pero emotivo
recuerdo a la defensa, toma y saqueo de Gaucín en marzo de
1810 y, sobre todo, el valiente desafío que Antonio de Molina
y Navarro y sus veinte compañeros hicieron a contingentes
franceses muy superiores en número. Con personas como ellos,
nuestro país sostuvo una larga guerra de seis años,
obligando a los invasores a regresar a su país.
En el siguiente artículo saldrá el homenaje que la
Asociación Torrijos 1831 ha hecho en Gaucín al general
José Serrano Valdenegro.
La acertada recreación
de La toma de Gaucín.
En el ataque que se llevó a cabo
contra Gaucín en marzo de 1810, las tropas francesas no se
enfrentaron ni a regimientos ni otras tropas regulares españolas,
se batieron con la partida de serranos mandados por el valiente
Antonio de Molina.
Esta apreciación histórica se ha tenido muy en cuenta
en las dos representaciones que se han llevado a cabo en 2008 y
2009, en la que los franceses son recreados por la experimentada
y numerosa napoleónica de La Albuera, y los serranos por
Francisco Becerra y sus compañeros de la Asociación
Bandolerismo y Migueletes, a los que tuvimos el placer
de conocer cuando fuimos en 2008 a Ronda para realizar homenaje
a los guerrilleros de la Serranía.
Por tanto, lo que está ocurriendo en Gaucín es muy
acertado por dos razones fundamentales: porque las recreaciones
que participan representan a los protagonistas reales de los hechos:
tropas francesas contra serranos; y porque estas representaciones,
por la conciencia de sus autoridades y del propio pueblo son ya
una feliz realidad desde 2008.
Ante este buen panorama de recuperación histórica,
y por el valor que damos a un proceso perfectamente constituido
ya, la Asociación Torrijos 1831 ha sumado un reconocimiento
más a Antonio de Molina y sus hombres, así como al
Gaucín que defendieron, cumpliendo con otra de las páginas
históricas que el colectivo diseñó con ocasión
del Bicentenario.
El
castillo del Águila
Con una construcción primigenia
de origen romano, fue en el periodo musulmán cuando la fortaleza
alcanzó su verdadero relieve como permanente vigía
sobre el Estrecho de Gibraltar.
De planta irregular, tuvo tres recintos defensivos y dos puertas
de acceso. La principal da al este, al valle del Genal. Está
formada por dos arcos, construido el mayor de forma apuntada, con
saeteras laterales; mientras que el segundo, más profundo,
es de medio punto. La otra puerta está situada en el lateral
del norte.
El recinto mayor sirvió como refugio a la población
civil y al ganado. En el segundo recinto destacan dos aljibes. En
la parte este se encuentra la ermita y lo que fue el antiguo hospital,
mientras que en el extremo contrario está el bastión
que da mayor personalidad a la fortaleza: la Torre de la Reina,
de planta cuadrada, con aljibe propia y campana para tocar arrebato.
Muy próximo a ella se encuentran los restos del polvorín
que estalló en 1848.
Sin
duda, uno de los hechos que distinguen la historia del castillo
de Gaucín, es su relación con la muerte de Alonso
Pérez de Guzmán, conocido popularmente como Guzmán
el Bueno (León, 24 de enero de 1256- Gaucín, 19 de
septiembre de 1309). Señor de Sanlúcar de Barrameda,
se le considera el fundador de la Casa de Medina-Sidonia (aunque
él no ostentó nunca este título). Su principal
hazaña guerrera fue la defensa que de la plaza de Tarifa
hizo contra los musulmanes, para su señor el rey Sancho IV,
que le costó el sacrificio de su hijo Pedro Alonso, asesinado
al mismo pie de la muralla.
Los historiadores han intentado concretar en diferentes ocasiones
el lugar exacto donde perdió la vida Guzmán el Bueno
en Gaucín. Unos generalizan que fue en las proximidades castillo
en misión de exploración, mientras otros concretan
que ocurrió en los Prados de León, donde cayó
asaeteado por diestros ballesteros musulmanes; e incluso hay referencias
que recogen que murió luchando en la puerta del mismo castillo
que da al Genal.
Para que puedan disfrutar de esta extraordinaria fortaleza de nuestra
provincia, les invitamos a que contemplen el reportaje fotográfico
realizado por nuestro compañero Pepe Cano, que se adjunta
a este artículo.
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