El corcho no consigue flotar en el mar de la crisis
Su valor ha caído un 35% en cinco años porque cada vez menos usos industriales.

Diaario Sur ; 15 de junio de 2009


La industria del corcho no pasa por sus mejores días. La baja demanda y la caída de precios amenazan a un sector tradicionalmente muy sensible a los vaivenes del mercado y que ya ha alertado de que corre un grave riesgo de desaparición en toda España. En la provincia hay unas 12.000 hectáreas de alcornocales que aguardan la llegada de los corcheros, aunque muchos árboles podrían quedarse esperando este año.


Y es que al igual que sucede con los cítricos, en muchos casos el dueño de la finca prefiere olvidarse de recolectar la corteza de los alcornoques debido a su baja rentabilidad. Actualmente, el precio del quintal castellano (medida que equivale a 46 kilos) se mueve entre los 60 y los 90 euros. Según Asaja, en los últimos cinco años la cifra ha caído cerca de un 35%. «Los costes de extracción son cada vez más altos y el precio no compensa», explica Rafael Cordero, técnico de Asaja en la Serranía de Ronda.


Una de las razones que explican esta crisis de precios es el reducido abanico de aplicaciones del corcho. Desde hace años, el principal uso que se le ha dado ha sido el de materia prima de los tapones de botellas de vino, aunque muchas bodegas ya prefieren los tapones de silicona o caucho porque les resultan más baratos.

 

Desde Asaja aclaran que los vinos de calidad todavía siguen empleando el corcho y no se espera que dejen de hacerlo, pero las botellas más asequibles ya se han pasado a la silicona. Lo mismo sucede con las barricas de roble que almacenan el caldo hasta su envasado. Así las cosas, aunque la campaña de descorche en la provincia acaba de empezar y aún es pronto para vaticinar resultados, no parece que haya arrancado con muy buen pie. Rafael Cordero añade que también se están perdiendo otras aplicaciones ocasionales del corcho, que se usaba en bolsos, vestimentas o como material de aislamiento. En este último caso, las industrias optan cada vez más por los materiales sintéticos.


Cambio climático
Pero los problemas del sector no acaban aquí. Los cambios en la climatología también le están perjudicando. «Quitando tal vez este último, los inviernos son cada vez más secos y eso hace que la cosecha se resienta», apunta el técnico de Asaja en Ronda. La llamada ‘seca’ es uno de los grandes enemigos del alcornoque, porque hace que la corteza se pegue al tronco y sea más difícil de sacar. Mal asunto para un trabajo que sigue realizándose a mano, de forma totalmente artesanal.


La crisis pone en riesgo casi 6.000 jornales en la campaña corchera (2009)

El alcalde de Jimena, Pascual Collado, ha emprendido gestiones para encauzar la campaña corchera de este año, que corre peligro como consecuencia de la crisis, ya que sólo se ha confirmado la saca del corcho de uno de los 16 montes que deberían participar en la campaña este verano. En temporadas anteriores, por estas fechas ya se habían cerrado todas las operaciones previstas, estando incluso preparadas las cuadrillas de trabajadores necesarias para llevarlas a cabo.

Para este verano estaba prevista la saca de 62.000 quintales de corcho (unos 2.900.000 kilos) en los montes ubicados en el término municipal, lo que supondría la generación de unos 6.000 jornales de trabajo. Con los datos de que se dispone a día de hoy, casi el 95% de estos jornales se perderían este año.

"Si estas circunstancias se mantienen en las próximas semanas estaríamos hablando de una situación verdaderamente alarmante, sobre todo teniendo en cuenta que la campaña de la saca del corcho permite la subsistencia de las familias que participan de ella durante cuatro o cinco meses", manifestó Collado.
Diario Europa Sur (23-5-2009).

A ello hay que añadir que, una vez retirada la corteza de un árbol, hay que esperar entre siete y nueve años para que crezca de nuevo. Cordero explica que, debido a eso, los propietarios de grandes fincas suelen dividir el terreno en varias partes que explotan a lo largo de distintos años. Pero los dueños de pequeñas parcelas no cuentan con esa posibilidad y, por eso, muchos tiran la toalla.


En la provincia, las principales zonas productoras se encuentran en los términos municipales de Cortes de la Frontera, Ronda, Gaucín, Yunquera, Ojén y los pueblos del Valle del Genal. Sin embargo, la mayor parte de las empresas corcheras andaluzas se encuentran en Huelva. Precisamente hace pocos días la Asociación de Industriales del Corcho de Andalucía, Isocor (que representa a productores de Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba y Málaga), alertó de que el sector corre «grave riesgo de desaparecer», por lo que solicitó al Gobierno un plan de rescate por valor de 70 millones de euros.


Plan de rescate
Isocor ha sumado su voz a las de Asecor y Aecork (organizaciones que agrupan a los corcheros de Extremadura y Cataluña, respectivamente) para reclamar ayudas gubernamentales que les ayuden a salir de la crisis y a competir en igualdad de condiciones con la industria de Portugal.

 

En este sentido, los españoles se quejan de que en el país vecino se ha propiciado una «competencia desleal» gracias a un programa de incentivos puesto en marcha por su Gobierno y que suma 180 millones de euros repartidos en líneas de crédito, capital riesgo, seguros a la exportación y campañas de marketing y promoción en diferentes mercados. Por eso piden que en España se lleve a cabo una acción similar