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Gaucín, la bella atalaya
del Campo de Gibraltar. El clásico y determinante anticiclón
de las Azores.
Europa Sur. 11
de mayo de 2009
Gaucín, uno de
los más bellos y pintorescos pueblos de la Serranía
de Ronda, tiene mucha historia y monumentos que la atestiguan. Destaca
su castillo El Águila, una estratégica atalaya.
En
los días de viento de Poniente, libre la Bahía de
Algeciras de nubes y brumas, desde el blanco pueblo andaluz de Gaucín,
enclavado en una de las culminaciones paisajísticas de la
Serranía de Ronda, se divisa la embocadura oriental del Estrecho
de Gibraltar, Ceuta, las montañas del norte de Marruecos,
el enhiesto Peñón de Gibraltar, la hermosa Bahía
de Algeciras con las sierras que la enmarcan, y casi todas las localidades
de la comarca.
Gaucín, atalaya privilegiada del Campo de Gibraltar, al que
podría pertenecer por razones de proximidad (65 kilómetros
desde Algeciras), debido a las penalidades y riesgos del camino
ha permanecido aislada durante muchos siglos; incluso ahora no es
visitada como merece. Tal era de pésimo el camino de herradura
que a finales del siglo XVIII el viaje de Algeciras a Ronda, que
ahora, por ferrocarril o carretera, dura unas dos horas, en aquellos
tiempos requería dos fechas, a caballo o en traqueteantes
carruajes a mitad del camino se hacía de noche y al llegar
al pueblo de Gaucín se hacía obligada la parada y
fonda. Aquel fue el origen de algunas posadas y de un hotel para
viajeros que se llamó entonces Hotel Inglés, ya desaparecido,
del que se guarda un curioso libro de visitas, testimonial del paso
de viajeros, algunos ilustres y famosos y en su mayoría ingleses,
que han dejado menciones de las condiciones del viaje, del miedo
a los bandoleros de la Serranía de Ronda, felices de superar
la romántica aventura que entonces suponía el viajar.
Este
hermoso y acogedor pueblo de sugestivo paisaje urbano tiene mucha
historia y monumentos que lo atestiguan. Destaca el castillo, una
impresionante y estratégica atalaya defensiva llamada El
Águila, pues nido de tal soberbia ave parece ser, situado
sobre un picacho rocoso de 688 metros de altura sobre el nivel del
mar. Gaucín fue conquistada por los cristianos a los musulmanes
en 1485, en las postrimerías de la Reconquista. En 1842 el
castillo albergaba a 40 soldados y 6 cañones, pero en 1843
el polvorín explotó causando graves destrozos. En
tiempos recientes se han realizado importantes obras de acceso que
permiten al visitante la oportunidad de rememorar viejas historias
y otear tierras y mares de lejanos horizontes.
En
el recinto del castillo se encuentra una amplia ermita con bóvedas
de bellas yeserías. En ella se venera una imagen minúscula
pero enorme por la gran devoción que despierta en los gaucileños,
la del Niño Jesús de Gaucín. La iglesia, erigida
en 1487, ofrece un aspecto monumental. En un lateral de la plaza
se encuentra una bella fuente, llamada de Los Seis Caños,
del 1628.
La falta de terreno llano en tan agreste
lugar no ha impedido que acá y allá, por mínimo
que sea, haya algún jardín o arbolado, haciendo más
gratos los estratégicos miradores en los bordes del entramado
de calles que conservan el mismo trazado de remotas épocas
históricas. Gaucín, uno de los más bellos pueblos
serranos, coronado por el castillo El Águila y mirador privilegiado
del Campo de Gibraltar y el Estrecho, tiene merecimientos sobrados
para recibir más visitas, hoy día con el cómodo
viaje de una hora.
Sus empinadas calles no son obstáculo
apreciable para perderse el disfrute de tan bello y acogedor pueblo
con el reconfortante silencio de sus calles, insólito en
las ciudades y, como corresponde a un pueblo serrano, la típica
y sustanciosa gastronomía.
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