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Entrevista la Deán García
Mota "Lo de La Manquita es una tontería, las cosas deben
de terminarse"
Málaga Hoy. 22 de febrero
de 2009.
Se
conoce cada rincón de la Catedral como si fuese su propia
casa ya que lleva como canónigo más de 30 años
y 17 de ellos como deán · Le preocupa la falta de
valores en los jóvenes y el poco espíritu de sacrificio
Nació en Cortes de la Frontera
y se crió en Gaucín. Ambos municipios lo han reconocido
como hijo predilecto y adoptivo, algo que lo llena de orgullo. Hace
más de medio siglo que se ordenó sacerdote y su labor
siempre ha estado vinculada a la docencia. El remozado del templo
ha sido su gran reto.
-¿Qué Catedral
se encontró cuando llegó?
-Me encontré una Catedral pobre
en todos los sentidos. Los tiempos eran distintos, no fue culpa
de nadie. Desde el punto de vista litúrgico no se habían
cuidado algunas cosas como la participación del pueblo, la
intervención de una coral en las misas principales, cantores,
lectores... El ambiente postconciliar exigía estas renovaciones.
Desde el aspecto material, hablando como templo, me encontré
con una serie de problemas y me planteé que tenía
que cuidar la Catedral como mi propia casa.
-¿En qué ha
basado principalmente su gestión de estos años?
-La Catedral estaba triste, la iluminación
era muy deficiente y parecía sucia, abandonada. La solería
estaba muy deteriorada. Las humedades y goteras eran una queja que
se venía arrastrando desde el siglo XVIII. Intenté
ir paliando esto poco a poco y como sabía que era una gran
empresa, empecé a buscar apoyos. Se nos ocurrió crear
una escuela taller para que colaborase en el mantenimiento. También
me preocupaba mucho la instalación eléctrica y Sevillana
me concedió la instalación eléctrica y la iluminación
artística interior y exterior. Entre la restauración
de la solería, la iluminación y la limpieza, la iglesia
comenzó a ser algo distinto, parecía nueva.
-La cubierta ha sido uno de
sus quebraderos de cabeza...
-Efectivamente. Teníamos dos problemas
graves. La piedra exterior también estaba muy deteriorada.
Las fachadas se han restaurado y limpiado. En cuanto a la cubierta,
se hizo un proyecto de ponerle el tejado concebido en el siglo XVIII
-Pero ahí se
encontró con diversos escollos.
-Sí. Alguien consideró
que la cubierta era la quinta fachada, cosa que yo nunca he admitido,
ya que no se ve. Cultura nos denegó el proyecto y lo que
recaudamos con la campaña Salvemos la Catedral se gastó
en impermeabilizarla, cosa que no dio resultado. Con el dinero se
podía haber hecho el tejado.
-Finalmente la consejería
de Cultura convocó un concurso, las obras comenzaron y van
a buen ritmo, ¿cómo ve el resultado?
-En un mes y medio o dos meses estará
terminada. Está quedando muy bonita, la verdad, y creo que
se puede haber resuelto el tema, aunque tengo mis dudas. Hay muchas
obras modernas que luego fallan, pero es una apreciación
personal.
-¿También es
partidario de que se termine la torre?
-No sólo la torre, sino todo lo
que falta. La Catedral es inconclusa y yo como malagueño
y canónigo no me gustaría que mi casa, que ahora es
ésta, estuviera sin terminar. Aunque sea despacio debería
de terminarse la torre, la parte frontar, el pináculo de
arriba, la balaustrada que rodea el conjunto de la cubierta, y así
podríamos decir muchas otras cosas, algunas obras menores
que se podían acometer con facilidad.
-¿Pero eso no le quitaría
la particularidad que la define?
-Lo de La Manquita me parece una tontería,
dicho entre comillas. Las cosas deben de terminarse. El Pilar de
Zaragoza tenía dos torres y ahora tiene cuatro y eso se hizo
hace 30 años y la Almudena, que estuvo un siglo parada, se
terminó hace 15 ó 20 años. Los malagueños
no deberíamos quedarnos en el tema de la identidad. La identidad
es terminarla como estaba proyectada.
-¿Se necesita mucho
presupuesto para mantener la vida de la Catedral?
-Sí. Tenemos fijos a cuatro
trabajadores, tres religiosas, hay que hacer constantes reformas,
gastos de oficinas y sobre todo la iluminación. Calculo que
se suelen gastar unos 16.000 euros al mes. Es un gasto importante.
-¿De dónde sale
el dinero?
-Nos entra por dos capítulos.
Por la aportación de los fieles y por la visita de turistas.
Para este mantenimiento ordinario tenemos suficiente, lo que no
podemos hacer son grandes obras.
-¿Cree que los malagueños
ven más la Catedral como monumento que como templo?
-No. Creo que vienen más al
templo. Los domingos tenemos seis misas y calculo que acuden unos
3.000 fieles cada semana. Eso es una señal de que esta Catedral
tiene mucha vida. La gente de Málaga viene más al
culto que a otra cosa, mucho más en las grandes celebraciones,
Navidad, Pascua, Corpus, Inmaculada... Como visitantes, además
de los foráneos, vienen los colegios, un colectivo muy importante.
Están viniendo ya muchos centros de fuera.
-Usted
ha trabajado ya con cuatro obispos. ¿Cómo ha sido
la relación con ellos?
-Magnífica. La relación no
ha sido sólo de superior a inferior, sino muy cercana, como
de amigos. Ellos han confiado totalmente en mí, siempre he
tenido su apoyo.
-Hábleme del nuevo
obispo, de Jesús Catalá, ¿cómo lo ha
acogido la comunidad eclesiástica?
-Creo que muy bien. Está haciendo
una obra bonita ya que va por arciprestazgos para que todos los
fieles le puedan ayudar. Se está acercando a la gente y a
los sacerdotes. Está haciendo un esfuerzo por conocer a todos,
veo una actitud de cercanía muy importante para la actividad
pastoral.
-Comentábamos a su
llegada la complejidad de la Diócesis de Málaga, ¿la
feligresía es cada vez más escasa?
-Es verdad que en las iglesias del centro
no se ve juventud, pero porque no la hay. En los barrios es distinto.
Hay misas que las arropan la juventud con su alegría.
-¿Qué aporta
el colectivo inmigrante a la Iglesia?
-Bueno, principalmente se ven muchos ucranianos
y otros ciudadanos de países del este. También hay
un conjunto de gente de África y latinoamericanos. Se está
haciendo una pastoral muy bonita. Grupos de distintas nacionalidades
se están reuniendo en distintas parroquias y algunos han
puesto su imagen de devoción, la patrona de su país.
Esto hace que ellos estén acogidos por la iglesia.
-¿Cómo
ve a la juventud actual?
-La juventud hoy día tiene muchas
dificultades. La sociedad, partiendo desde los padres hasta los
centros educativos, no están cuidando a la juventud porque
no le dan valores que sean fundamentos de su conducta y eso está
creando problemas enormes en la juventud que en muchos casos va
a la deriva. No tenemos más que ver los medios de comunicación.
Aunque también, por supuesto, hay mucha gente buena en la
juventud.
-Pero la responsabilidad
no sólo es de la escuela...
-No, yo comienzo por los padres. En muchos
casos abandonan su deber de proteger a los niños y jóvenes
desde el punto de vista no sólo material, de darles de comer
y tenerlos bien vestidos, sino también de los valores espirituales.
-¿Qué
opinión le merece la asignatura de Educación para
la Ciudadanía?
-La he estudiado mucho como pedagogo,
he comprado y estudiado detenidamente todos los libros de texto
y creo que hay temas que no deben estar en esta asignatura.
-¿Cuáles?
-En los que se habla de la familia
y de la sexualidad. Para mí, la Educación para la
Ciudadanía, debe partir de los principios que conforman a
la sociedad en general, como son conocer los derechos del hombre
y el niño, la Constitución, los estatutos, los temas
que dicen cómo debemos de comportarnos en esa sociedad. Después
meternos en valores que son de tipo filosófico y religioso
creo que es un error porque se pueden manipular.
-Pero
existe el matrimonio civil entre homosexuales, familias monoparentales...
es algo que los niños se van a encontrar en la sociedad.
¿No sería bueno que lo asumieran con naturalidad?
-Perfecto, pero esto entra dentro
de los valores humanos que comienza por el respeto a los demás.
Eso no tiene que ser una filosofía que se imparta ahí,
sino partir del principio del respeto a los demás. Cada uno
tiene derecho a vivir con libertad. Pero eso no es lo que se plantea
en Educación para la Ciudadanía, sino que son otros
planteamientos más filosóficos y políticos.
Y eso es lo que creo que debe suprimirse.
-¿Cree que se puede
adoctrinar con esta asignatura?
-Hay temas que son puramente filosóficos
y por tanto opinables. Depende de la editorial que haga el libro
o del profesor que lo coja. Entonces, se pueden manipular las conciencias
de los niños a través de estos temas. Educar ciudadanamente
a los jóvenes es fundamental pero se debe partir de lo que
está establecido en la sociedad, empezando por el respeto.
El niño tiene que saber que forma parte de una comunidad
civil y tiene que respetar unas normas.
-Hay temas que siguen levantando
ampollas en el seno de la Iglesia como los anticonceptivos, las
bodas gays y el aborto, ¿cree que el discurso de la Iglesia
está alejado de la sociedad?
-La Iglesia tiene una doctrina que parte
del Evangelio. Si aceptamos este camino lógicamente tenemos
que comportarnos como está establecido en el Evangelio y
la Iglesia lo predica para sus creyentes. Por tanto, no se puede
callar, a sus cristianos los tiene que orientar y cuando se plantea
una ley del aborto, lógicamente la Iglesia tiene que decir
que eso va contra la ley religiosa y la vida en general.
-Pero en países
en los que hay tanto sida, ¿como se entiende la postura de
la Iglesia contra el preservativo?
-Eso se ha discutido mucho. ¿Por
qué han aparecido todas estas enfermedades de transmisión
sexual? Pues por el abuso de la sexualidad. Esto está comprobado.
Toda la prostitución, todo esto, qué trae, salud y
bienestar o enfermedad. Entonces la Iglesia llama la atención
sobre esto y plantea una regulación de la natalidad a través
de los periodos de gestación de la mujer. Aunque finalmente,
la Iglesia es madre y comprende.
-Mucha gente se sigue casando
por la Iglesia pero ¿considera que el para siempre está
obsoleto?
--Bueno ese es un problema grande.
Hoy día la gente no está dispuesta a sacrificar casi
nada y la convivencia exige sacrificio, porque no siempre estamos
de acuerdo y como no aguantemos los momentos difíciles se
rompe cualquier sociedad. Y eso es lo que pasa con los jóvenes,
que no saben aguantar, no tienen espíritu de sacrificio y
esto repercute en el matrimonio.
-Estamos a punto de empezar
la cuaresma y se inician los actos previos a la Semana Santa ¿cómo
se llevan con las cofradías?
-Yo creo que la Iglesia las acoge,
aunque quiere regular estas actividades de tipo religioso popular
para que no se salgan de madre. Lo que pasa es que hay cosas que
la Iglesia como tal no comprenda, como los actos suntuosos de muchas
cofradías, todo es muy discutible. Aunque cada día
más las cofradías colaboran en las obras de caridad.
Hay cosas que purificar aunque otras muy positivas que son de agradecer.
Además opino que si no hubiera procesiones en Semana Santa
quién recordaría al pueblo los grandes misterios de
la fe. Las cofradías en la calle son un testimonio de fe
ante el pueblo.
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