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HOMENAJE A LOS
ALCALDES DE GAUCÍN
Gaucin.tv;
31 de mayo de 2008
Intervención de Salvador Martín de
Molina
Señoras y señores:
He recibido un doble honor en esta tarde
de finales de mayo:
Por un lado, la aceptación de mi
donación pictórica al Ayuntamiento, con la colocación
del cuadro "El Castillo de Gaucín" en las nobles
paredes de la Casa Consistorial. Nada hay más gratificante
para un aprendiz a pintor que ver una muestra de su imaginación
colgada en el frontispicio del lugar donde los nativos discuten
y resuelven en el bien de su pueblo. Este Castillo, que mi ilusión
ha plasmado en esos trazos que pretenden insinuar nuestras esencias,
en la brumas de los tiempos, mientras -permitidme esta licencia
poética-
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Los árboles se mecían
sin quejarse
de las revelaciones de las golondrinas.
Las aguas y sus fuentes
resbalan de peña en musgo
correderas como uñas de caballo.
El aroma del ambiente
-vaso de almizcle destapado-
me suspendía en su seno.
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El Castillo me miraba,
compañero de los años,
sobre una ciudad de soles y lunas.
Y, mientras los vientos
conducían mensajes de amor
de las aves y las flores,
ella sonreía tras la languidez
de sus pestañas.
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Pero, volvamos a la realidad. Me es permitido
compartir espacio artístico con los lienzos que rememoran
a los Alcaldes de la democracia, debidos a la mano experta de Guti,
así como el cuadro emblemático que estamos contemplando
del escultor estadounidense, afincado en Gaucín desde 1980,
Bayard Osborn, quizá el mas representativo de la veintena
de artistas resientes en nuestro pueblo, lo que supone para mí,
una doble satisfacción, al ver unida, salvando las distancias,
mi maestría nada menos que a una muestra que es prestigio
y ejemplo del arte internacional. Trabajador incansable del espacio,
como sin excepción se le reconoce, y a la vez vitalista convencido,
Osborn prestigia cualquier lugar que acoja una expresión
de su obra.
La honrosa obligación, por otro
lado, de poner de relieve las figuras de los tres Alcaldes de la
época democrática, que ya no permanecen en las tareas
políticas -hacer la apología de tres personajes de
nuestro Gaucín-, la acepto gustosamente, desde una triple
significación: son los tres máximos representantes
de un Ayuntamiento al que serví como fedatario en los albores
de mi profesión y por el que siento un profundo cariño
que, lógicamente, se hace extensivo a todo aquel que haya
prestado su empeño por engrandecerlo, como ha sido el caso
que nos ocupa; asimismo, con los tres me unen lazos familiares -directos
o por afinidad- que hacen mas grato el quehacer que me ha encomendado
la actual Corporación, por lo que quedo profundamente agradecido;
y, en tercer lugar, porque son tan notables las biografías
que se me ha encomendado, que es, no solo un honor, sino que también
una delectación esbozar las mismas. Como ya comprenderán,
no es tarea fácil para mí ser objetivo en la glosa
de sus méritos y cualidades, puesto que todos ellos, aparte
de lazos de amistad sincera, que se ve reforzada por el
paso del tiempo, tienen una amplitud de de méritos que acrecienta
la dificultad de una breve exposición, que aconseja la prudencia
en el uso del tiempo en estos actos.
De todas formas, dejo una vez mas constancia
de la satisfacción que para mí supone el participar
en un acto más organizado por este Ayuntamiento, satisfacción
que se ve reforzada por la personalidad de los homenajeados, de
quienes de entrada diré que al margen de los muchos méritos
y actividades que jalonan su currículum -y a los cuales me
referiré sintéticamente más adelante-, han
sido, sobre todo, personas capaces, entusiastas, generosas y honestas.
Sin más preámbulos, vayamos
a la tarea. Lo haré por orden cronológico de su dedicación
al municipio, dejaré constancia de algunos rasgos del historial
académico y profesional, así como de un pequeño
bosquejo vital, con indicación de los respectivos frutos
durante su mandato, y las características que, a mi juicio,
forman su impronta personal.
Prudencio de Molina Serrano,
había nacido en nuestro pueblo en plena guerra civil, el
11 de enero de 1936, en un contexto traumatizado por la horrorosas
consecuencias de la fraticida contienda, aunque -por su natural
bondadoso y abierto- estas circunstancias nunca trascendieron de
forma negativa en sus relaciones vecinales, lo que se manifestó
asimismo durante el periodo en que ejerció de Alcalde.
Los primeros años de su niñez
los pasó en Gaucín, la adolescencia en Ronda donde
estudió el bachillerato -Colegio "El Castillo"
de la Orden Salesiana-. Llegado el momento se trasladó a
Sevilla donde comenzó la formación preuniversitaria,
en el Colegio Alfonso X El Sabio, examinándose en el Instituto
San Isidoro. En esta institución sevillana aprueba el "PREU"
y la selectividad. Cursó sus estudios en la Facultad de Derecho
de la Hispalense, y los terminó en la Universidad de Granada.
Ejerció como funcionario de Administración Local en
la localidad de Jimera de Libar de la que fue Secretario de su Ayuntamiento.
Es el único de los homenajeados que, desgraciadamente no
se encuentra entre nosotros, pues murió el nueve de septiembre
de 1993.
Prudencio tomó posesión de la Alcaldía en 1970,
si bien había conocido la política municipal unos
años antes (en 1967 fue concejal con Joaquín Nieto
Román.), renovándose parcialmente la Corporación
en 1971 con la que diseñó algunos de los proyectos
que a la larga resultarían vitales para Gaucín. En
1974, el equipo de gobierno municipal sufrió algún
retoque, y entraron, entre otros, Teodoro de Molina Furest y Francisco
Gómez Román. Nueve años presidiendo el Gobierno
Municipal de Gaucín dieron excelentes resultados para un
periodo de nuestra historia en donde la ciudadanía del país
no podía participar. La instauración de D. Juan Carlos
como Rey de España, le cogió en pleno desempeño
de sus funciones, que supo desarrollar de forma ejemplar hasta las
primeras elecciones democráticas de 1979. Durante su mandato
fue nombrado Diputado Provincial, cargo que sirvió con eficacia
durante años. Fue distinguido con la "Jabega de plata"
por sus notables servicios a la Diputación Provincial y Manilva
le concedió el "Racimo de uva", de oro, por su
decidida intervención en las gestiones para que fuera una
realidad la Carretera Gaucín-Manilva. Precisamente éste
puede considerarse como su mas emblemático logro, sin olvidar
otros como la Escuela Taller y el Centro medico regional -que posteriormente
se trasladó a Algatocín-, la instalación de
la Gasolinera y otras realizaciones que se lograron, mas que por
las disponibilidades económicas -escasas en aquellos años-
por el tesón y desprendimiento de nuestro amigo Prudencio
durante el desempeño gratuito del cargo, con la ilusión
de obtener beneficios, no para sus intereses particulares, sino
para el bien de su pueblo.
Es así como ha de ponerse de relieve
el despegue económico del Gaucín de aquellos tiempos,
del que son muestras las numerosas mejoras realizadas durante su
mandato. Y, a mi juicio y sobre toda otra realización, como
ya he dejado anotado, la apertura y entrada en funcionamiento de
la carretera a Manilva, punto álgido del desarrollo posterior
de Gaucín, logrado gracias a su empeño y al de la
Corporación que presidió, hasta el punto de comprometer
sus patrimonios personales por el buen fin de la carretera.
Prudencio, en definitiva, fue un hombre
generoso, lo que significa capacidad de dar y de darse, entrega
a los proyectos y a las personas, sin duda una persona leal.
Luís Serrano Román,
nació en Gaucín el 7 de marzo de 1948, hijo de Manuel
Serrano González, que había sido Alcalde de nuestro
pueblo en los años 1938 y 1947. Cursó estudios en
Gaucín en la Escuela Primaria de D. Juan Ortega Calvente
y, posteriormente, con Sebastián Larqué. Estudió
el Bachillerato como alumno libre en Algeciras y, también
por libre, sus estudios de Magisterio. En 1966 inicia su profesión
en Jimera de Libar, luego en Fuengirola y consigue su oposición
el año de 1968, ejerciendo en Algeciras, de donde se traslada
a Gaucín desempeñando la docencia durante 17 años,
hasta el año 1987, en que se trasladó a Estepona,
donde continúa ejerciendo como Profesor de Lengua y Literatura
en el Instituto "Monterroso", mientras compagina sus tareas
docentes con los estudios de la Licenciatura de Geografía
e Historia.
Tuvo el honor de ser el primer Alcalde
de la Democracia, resultando elegido, como cabeza de lista del Partido
Socialista Obrero Español, en las elecciones celebradas el
19 de abril de 1979, de lo que él blasona -y con razón-
por haber ayudado a la restauración de las libertades y de
la democracia. Fue reelegido en 1983, frente al partido AP (en el
que figuran los otros dos homenajeados en este acto) Y cesó
en las elecciones de1987, a las que no se presentó.
En la difícil etapa de la transición
que le tocó vivir como primer edil, supo compaginar con esfuerzo
y solvencia los deseos de cambio, con la serena solución
de los problemas que se presentaron en aquella convulsa etapa de
nuestra historia.
Durante su mandato, las infraestructuras
gaucinenses alcanzaron importantes cotas, entre las que cabe reseñar
la terminación de la carretera a Manilva, con la construcción
del puente sobre el Genal y el asfaltado de la misma. Trajo el agua
desde el nacimiento del Peso, ampliando la red existente y estableció
la red perimetral de colectores centralizada en La Pasadilla. Entre
las numerosas calles pavimentadas durante su mandato, destaca la
apertura al tráfico rodado de la calle Parras, así
como la reforma y adaptación a las exigencias técnicas
del alumbrado de nuestro pueblo. Llevó a cabo la restauración
de la Casa Consistorial e inició el complejo polideportivo
de la salida de la Cruz, con la construcción de la Piscina
y Pista de Tenis municipales, y asimismo promovió la inicial
llevada de la luz y el agua al Castillo y, fundamentalmente, la
tramitación y aprobación de las primeras Normas Subsidiarias
de Planeamiento.
Fue un político empeñado
en potenciar las esencias de nuestro pueblo, hasta el punto de ser
reconocidos sus meritos con la Medalla "20 años de Democracia".
En este sentido, debo resaltar algo emblemático de su mandato:
la vuelta de la tradicional Fiesta del Toro Ensogado.
Fue una más de las muestras de su
capacidad, entendida como la adición de tenacidad y talento.
Francisco Gómez Román,
nació asimismo en Gaucín, en 9 de septiembre de 1946,
y ha ejercido el Magisterio en Churriana y Gaucín, en donde
ha permanecido más de treinta años, y ha sido director
y profesor de "La Academia", lugar donde se han preparado
gran parte de los alumnos de Bachiller. Cursó estudios universitarios
en la UNED y obtuvo la Licenciatura en Ciencias Exactas, consiguiendo
el número uno en las oposiciones a Profesores de Enseñanzas
Medias, renunciando a ocupar vacante por mantenerse en Gaucín
al servicio de la Alcaldía. En el año fue designado
profesor de Matemáticas en el IEM "Jorge Juan"
de San Fernando, donde se ha jubilado recientemente.
Había formado parte de la Corporación
en 1874 durante el mandato de Prudencio y fue elegido Alcalde en
las elecciones de mayo de 1987, encabezando la lista del Partido
Popular. Desde 1983 hasta las elecciones municipales de 2003 ha
formado parte de manera continuada (en AP y PP) en la política
municipal. Fue reelegido por primera vez en 26 de mayo de 1991 (ya
estuvo en esta candidatura el actual edil Francisco Ruiz Sánchez)
y por segunda ocasión en 1995. Cesó, después
del periodo mas largo como primer edil de la época democrática,
el 13 de junio de 1999 al obtener el PSOE la Alcaldía por
un margen de nueve votos.
Ha sido Vocal de la Comisión de Enseñanza y Deportes
de la FAMP.
Durante su largo y fructífero mandato
destacan realizaciones, como las encaminadas a completar la adecuación
de las infraestructuras (pavimentaciones, nuevos accesos y mejora
de los existentes, mejora de la captación del Peso y nueva
conducción desde San Antonio y reposición de tuberías,
gestión municipal de la basura, Parques, espacios públicos
y plantación de árboles en zonas margínales,
acondicionamiento de la carretera a Manilva, renovación total
del alumbrado público, reparaciones en saneamiento, colectores
y depuradora
), así como una decidida labor en edificios
y servicios, tales como el remozamiento del Mercado, instalaciones
complementarias en el complejo deportivo, la modernización
del Convento y mejoras en el Castillo o la adecuación del
Cementerio y la rehabilitación preferente de viviendas. Dio
un fuerte impulso en materia turística con la construcción
del Restaurante y Hotel en la piscina y la zona turística
en las Herrizas. No ha de olvidarse el dinámico impacto de
la actividad formativa, de los que son ejemplos la construcción
de un nuevo Colegio Publico, los centros de educación y formación
y el fomento de programas de empleo, proyectos de cooperativismo
y artesanía, la instalación del Museo etnográfico
y, dentro de una intensa actividad cultural, la formación
de la Banda de Música o la instauración del Festival
Flamenco Valle del Genal.
Estuvo en permanente contacto con el vecindario,
a través de los Boletines de Información Municipal
en los años 1991, 1995 y 1999, en los que expuso con minuciosidad
la gestión municipal empeñada y solicitó la
aportación de sugerencias, lo que habla de su apertura hacia
la participación ciudadana.
Y es que, por encima de todo y quizá
como esencia que lo define, yo diría que es un entusiasta
en el trabajo, en las relaciones humanas, en los proyectos colectivos,
en suma, un entusiasta vital.
De común tienen, aparte de la curiosa coincidencia de pertenecer
a una misma parentela, por consaguinidad o afinidad, el acendrado
amor a su pueblo y la disponibilidad al servicio de los demás.
Después de años de retroceso
hacia la decadencia, ellos potenciaron nuestros recursos, con mayor
o menor acierto (a veces, incluso con fallos como en cualquier tarea
humana, llena de luces y sombras), pero siempre con la mirada puesta
en metas de prosperidad para nuestro pueblo, sin perjuicio de los
obligados solapamientos entre las obras iniciadas por una Corporación
y puestas en ejecución, finalizadas o mejoradas por la siguiente.
Los desaciertos -que también los hubo- sólo representan
las aristas de una obra cincelada a base de esfuerzo y entusiasmo,
y que, en definitiva, configuran el contorno de una época
que abarca treinta años de nuestra historia. Lo que es de
agradecer.
Decía Jorge Luís Borges aquello
de que "la costumbre es lo más bello del mundo".
Y la costumbre se forja, esencialmente, en el paisaje de la infancia
-la
mejor patria del adulto-. En efecto, el Gaucín natal de nuestros
tres amigos ha
fijado sus señas de identidad más personales y profesionales,
ello a sabiendas de que la "identidad es origen pero también
es destino, es memoria pero también deseo". Y, en este
sentido, no me cabe duda de sus decididas apuestas por Gaucín
y por sus vecinos.
Los tres, y cada uno, con su particular
visión política de la realidad gaucinense y los tres,
sin renunciar a sus principios, llevaron a cabo diversas tareas,
todas confluentes con el bienestar de la comunidad. Intentaron,
y lo consiguieron, cambiar el rumbo de nuestro pueblo desde distintas
perspectivas pero siempre con la mente puesta en un esperanzador
futuro.
En fin, no he de poner especial énfasis
para decirles -porque ustedes estarán
inmediatamente de acuerdo conmigo- que nuestros tres Alcaldes ha
sido de aquellas personas que han sabido devolverle a la sociedad
una parte importante de lo mucho que ésta nos ha dado. Han
gozados de primordiales virtudes, de las que la sociedad actual
no anda muy sobrada, como son la lealtad y el sentido de la
amistad.
No sería adecuado terminar esta
intervención, sin dejar constancia de que estos reconocimientos
y el homenaje que hoy reciben nuestros queridos Alcaldes, no hubieran
tenido lugar sin la acertada y pausible iniciativa de la actual
Corporación Municipal. Es significativo el sentido que se
ha querido dar a este acto y ello habla bien de los propósitos
que anidan en esta Casa de todos: recordar, agradecer, dejar memoria
de lo acontecido
que es de ser bien nacido.
Y, para terminar, permitidme desgranar
algunas estrofas de mi poema a Gaucín, que, en esencia, recogen
el sentir que nos embarga en estos momentos. Dicen así:
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Las grises nubes abrazan
a pesar de nuestras voces
los árboles y las esperanzas
del Gaucín de mis amores.
Quédese todo tranquilo
en el valle del Genal
que yo buscaré la luz
en las montañas del mar.
Nuevo néctar brota
-aunque de otras tierras venga-
como dije en otra estrofa:
"Sí, bienvenida seas
leve savia nueva:
sin nuevas fachadas
y la esencia mora,
todo lo mantienes,
todo lo renuevas"
Fluye, suave, hacia la mar,
como siempre, mi río Genal.
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A pesar de todo,
la esperanza florece
en los pequeños guijarros del camino,
mientras los buitres leonados
planean en el cielo infinito
y una leve golondrina se acerca
a mi corona de espinas.
El sol sigue cada día
besando las montañas
y sin puntualidad aparente
se esconde por el horizonte
blanco, azul, rojizo o malva,
a su capricho.
Y yo sigo temblando
al calor de las caricias....
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Amigos, ha sido un placer ejercer
de "presentador" de este acto.
Nota.- En el acto se
presentaron tres retratos de los respectivos alcaldes y las donaciones
del Cartel de Flamenco de Bayard Osborne, y un oleo sobe lienzo
del Castillo de Salvador Martín de Molina.
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