Sanfermines primaverales
Diario Sur Digital 17 Abril 2001 Cristina González/Ronda

Más de 6.000 personas participan en Gaucín en la tradicional fiesta del Toro de Cuerda
Cientos, miles de carreras se sucedieron durante la jornada de ayer en un coqueto pueblo de la Serranía de Ronda, Gaucín, que estuvo copado por miles de personas, en su mayoría foráneos, ávidas de emociones fuertes. La fiesta del Toro de Cuerda, en la que los astados se pasean por las calles atados por una soga, atrajo un año más a miles de personas que derrocharon adrenalina. El balance fue de cuatro heridos leves.

No apto para cardiacos. Al menos sobre el asfalto. La fiesta del Toro de Cuerda de Gaucín, una cita fuertemente arraigada en este pueblo de la Serranía de Ronda y que se celebra cada Domingo de Resurrección, es una llamada a las personas con ganas de emociones fuertes y, para los más tranquilos, un indicativo de que deben buscar un buen balcón, con vistas idóneas, para ver los toros desde la barrera. Son dos los astados que en la jornada de ayer hicieron de las calles de Gaucín su peculiar albero frente a miles de toreros improvisados, capotazos imaginarios que precedieron en casi todas las ocasiones a unas largas carreras para escapar de los pitones de las bestias. Alrededor de 6.000 personas se acercaron ayer a este rincón del Valle del Genal para conocer de cerca una fiesta que para algunos es ya cita ineludible. Entre ellos, cientos de turistas y decenas también de extranjeros que, cámara en ristre, evidenciaron un autocontrol espectacular siguiendo a los toros, uno por la mañana y otro por la noche, para tomar las instantáneas o las imágenes perfectas.

A las diez de la mañana un evidente trasiego de personas ataviadas con atuendos deportivos y con un peculiar pañuelo rojo en el cuello con la inscripción 'Toro de Cuerda' anunció que la cita más esperada por los lugareños, y también por los turistas que se dejan seducir por este encantador pueblo, iba a comenzar. Dos toros, dos, de la ganadería La Rosa del Sol, de Prado del Rey esperaban ya en su cajón, impacientes, el encuentro con miles de personas enfervorizadas por correr el toro, el mañanero y el vespertino.

 La Carrera, zona donde comienza este festejo con aires de sanfermines, copada por jóvenes y no tan jóvenes, presenció las primeras arengas a los astados y, poco después, la apertura de una de las salidas dio el pistoletazo de salida a más de dos horas de adrenalina a raudales. Una muchedumbre corriendo por las esquinas anunció a cada momento que el toro, ensogado, se acercaba por la calle entre gritos de: "que viene".
Revolcones sin importancia, gritos del público por amagos de cogidas entre el público y los ineludibles muñecos, a modo de "júas", pendidos de unas cuerdas que se dejan caer al paso del animal para que los embista, dibujaron una estampa peculiar que cada año se convierte en un reclamo turístico más de este rincón de la provincia de Málaga que tiene cerca de 2.000 habitantes.

Se registraron cuatro heridos leves, uno de ellos extranjero, aunque no fue necesario evacuar a ninguno al hospital al ser atendidos por los servicios sanitarios montados con tal motivo.
Desde tiempo inmemorial se viene celebrando en este pueblo serrano la fiesta del Toro de Cuerda, una tradición que estuvo suspendida durante más de 14 años por prohibición gubernamental de este tipo de festejos, pero que se recuperó en 1979 tras las reivindicaciones de un grupo de vecinos que reclamaban la pervivencia de una tradición que había sido heredada de padres a hijos.

El paseo de los carniceros con los toros bravos por el pueblo antes de sacrificarlos o la tradición gremial de que cada colectivo luciese en la calle a un astado ensogado son dos de los múltiples orígenes que se le dan al Toro de Cuerda de Gaucín, un evento que es claro exponente de fiesta de interés para el turismo, tanto el nacional como el internacional, que se enfrenta a las bestias haciendo gala de templanza y valentía.