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LAS CALLES DE MI PUEBLO.
Teodoro R. Martín de
Molina
Granada, 27 de Diciembre de
2004.
La Gaceta de Gaucín
( http://usuarios.lycos.es/gacetadegaucin/)
Últimamente
mi relación con Gaucín se reduce a la que tengo a
través de las conversaciones con mis familiares y amigos,
a las esporádicas visitas, normalmente por motivo luctuoso,
y a los contactos virtuales por medio de internet.
Hace un tiempo me encontré en la página www.gaucinet.com
una encuesta respecto al parecer que teníamos sobre el cambio
de nombre a las calles del pueblo (recurrente idea de los políticos
cuando no tienen otras mejores en las que emplear su precioso tiempo).
Yo pensaba que eso tuvo su momento en la época posterior
a la transición o durante ella, y que ya se habían
cambiado los nombres que debieron cambiarse por sus connotaciones
políticas y sus estrechos vínculos con la dictadura
que nos gobernó durante cuarenta años.
Mas, por lo visto, todavía debían quedar algunos flecos
sueltos en Gaucín, y la actual corporación municipal
se ha decidido a dar carpetazo definitivo al asunto. Y ¿qué
ha elegido para hacer tabla rasa?, pues lo más cómodo
y que, probablemente, cuente con el beneplácito de la mayoría
de los gaucinenses: dar a las calles el nombre popular por el que
siempre han sido conocidas. Ante esto, casi nadie pude argumentar
puesto que no se quita el nombre de Zutano y se pone el de Mengano,
con lo que no podíamos dar lugar a la polémica a la
que todos somos tan aficionados.
No
sé yo si los políticos actuales y todos aquellos gaucineños
que en la mencionada encuesta se manifiestan tan favorables al cambio,
se han parado por un momento a reflexionar al respecto. Yo, que
soy persona poco reflexiva, en esta ocasión, y probablemente
por lo que me atañe, me he calentado un poco los cascos y
quiero dejar aquí mi opinión bastante, totalmente,
contraria a la decisión tomada por la actual corporación
municipal de nuestro pueblo.
Y porque me atañe, me subleva, y por ambas cosa me pone de
los nervios que se pretenda quitar de un plumazo, sin averiguar
más ni más, a los pocos hijos del pueblo que contaron,
en su tiempo, con el reconocimiento de sus paisanos (algo de por
sí bastante difícil). Me resulta totalmente ilógica
la postura de la corporación municipal al no pararse a pensar
quién es quién el personaje que se refleja en la placa
donde se nombra la calle.
Una de esas calles es "Teodoro de Molina", y aún
somos muchos los nietos y biznietos suyos que viven o visitan Gaucín
y que, aunque ni vivan ni visiten Gaucín, lo sienten y les
duele como al que más; y, además, entre otras cosas,
se sienten orgullosos de ser gaucinense y de que su abuelo o bisabuelo
hubiese tenido el reconocimiento de sus paisanos allá por
los albores del siglo XX, mucho antes de que "Franquito"
diese el golpe que acabó con el baño de sangre de
la guerra Civil y por ende con la II República.
Probablemente
la gran mayoría de los gaucineños actuales no sepan
quien fue Teodoro de Molina, ni Francisco Cañamaque, Lorenzo
García o Luis de Armiñán, por citar a cuatro
personajes nacidos o muy relacionados con Gaucín y que por
algún motivo debieron recibir el reconocimiento de sus paisanos
o representados cuando los padres de los que ahora deciden cambiar
el nombre de las calles a ellos dedicadas aún no sabrían
leer ni escribir, o quizás no hubiesen nacido.
En un breve comentario que hice al contestar la mencionada encuesta
de www.gaucinet.com
decía que los políticos confunden churras con merinas
y metían en el mismo saco a Cañamaque y a Queipo de
Llano, y me preguntaba si a la plaza del Ayuntamiento, recientemente
nombrada como de Guzmán el Bueno se le iba a cambiar también
este nombre por el de La Cárcel o del Ayuntamiento, nombres
con los que desde siempre la hemos conocido. Igualmente me pregunto
si al parque en el que no ha muchas legislaturas se le denominó
Francisco Serrato, o a la Avda. Ana Tovar, también se les
van a cambiar los nombres por el del lugar en donde se halla ubicados,
o si los caminos próximos al pueblo van a ser señalizados
con los nombres por todos conocidos: La Tenería, el Camino
el Abejín, El Callejón de la Mierda, El Camino el
Cebadero, el de la Fuente Pilatos...
Existen
calles, plazas y lugares de Gaucín que a algunos, por mucho
que se empeñen unos u otros, a pesar de las placas que tengan
puestas, no se nos va a ocurrir llamar de otra forma de cómo
lo hemos hecho durante toda la vida. A la calle Llana, aunque sea
la calle de mi abuelo, yo siempre la nombraré calle Llana,
a las Cuatro Esquinas, que no tiene nombre específico, así
la llamaré, lo mismo pasará con la Esquina Matías,
con el Toledillo, la Tenería, la calle los Bancos, la calle
el Convento, la cuesta el Pino, el Callejón de la Capitana,
la Cruz, la Carrera, el Portezuelo o Portichuelo, el Puerto el Pan,
El Chorro Nalto o Chorrón Alto, la Cuesta de la Pescadería,
la de la Rana, la calle Larga, la puerta la Iglesia, etc, etc...,
pero: esto que está en la memoria de casi todos y que se
va transmitiendo de generación en generación de forma
espontánea, no precisa de recordatorio alguno, sin embargo,
los personajes antes citados, naturales o muy relacionados con el
pueblo se merecen que el pueblo los recuerde por siempre con las
placas situadas al comienzo y final de las calles a ellos dedicadas,
y ni la actual ni las anteriores, ni los venideras corporaciones
municipales deberían atentar contra lo que forma parte del
acervo político/cultural de nuestro pueblo. Bien al contrario
(y esto va dirigido a mis colegas los maestros, porque dirigirlo
a los políticos sería tiempo perdido) desde la escuela
se debería promover el conocimiento de estos personajes y
el porqué esas calles llevan sus nombres.
A
los antes dicho y que no cuentan con ningún lugar en el pueblo
que los recuerde se podrían añadir los del bachiller
Ubaldo de Molina, el General y guerrillero José Serrano Valdenebro,
el padre Juan Nebreda, la Hermandad del Santo Niño, nuestros
patronos..., la de algún sacerdote que nacido o no en Gaucín
se distinguió por su buena labor: D. Antonio Cañada,
Don Diego Franco, D. Jacobo Real; maestros que enseñaron
a leer, escribir y mucho más a generaciones de gaucineños
como: doña Brígida, don Guillermo, don Enrique, don
Juan Ortega, don Mario Ramos, don Sebastián Larqué...;
recordar a nuestros antepasados romanos, árabes o judíos,
etc, etc. La misma calle Mártires que sólo se refiere
a los de un bando podría pasar a denominarse de las "Víctimas
de la guerra de 1936", con lo que todos serían recordados,
pero...
Todos esos nombres que por uno u otro motivo chirrían en
nuestras inteligencias bien podrían ser sustituidos por algunos
de los antes mencionados y no por lo obvio: el nombre con el que
la mayoría de los gaucineños hemos conocido, conocemos
y conoceremos a las calles, plazas y lugares de nuestro pueblo,
tengan o no cerámica que nos lo recuerde, sea ésta
de buen gusto o de un pésimo tal.
A los lectores de estas palabras los dirijo hacia las páginas
webs que están en mis enlaces (fundamentalmente: www.salvador.martin.name
y www.gaucín.tv
), en las que podréis encontrar algo más sobre quienes
son los personajes a los que hacen referencias las calles a ellos
dedicadas o algunos de aquellos a los que, modestamente, pienso
que se les debían de dedicar.
Nota.-
Los enlaces marcados en azul podrán abrirlos en este mismo
espacio: Información
"Otros enlaces".
Fotos.-
Jesús Martín de Molina
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