ESCAPADAS. Sierra del Hacho: Una ojeada desde el balcón de la Serranía.
Desde este mirador natural, situado sobre Gaucín, se divisa el Peñón de Gibraltar y Marruecos.
Diario Sur Digital Javier Almellones/MOPER.

La Sierra del Hacho, con más de 1.000 metros de altitud, hace posible que desde ella se pueda divisar un entorno amplio, que sorprende, sin duda, al visitante. Ubicada sobre el municipio de Gaucín, esta pequeña cordillera, que acompaña al río Genal antes de convertirse en Guadiaro, tiene perspectivas que alcanzan, mirando al sur, hasta el Peñón de Gibraltar, que sobresale en el horizonte, y en los días claros, incluso a las costas de Marruecos.
Este es uno de los reclamos del 'balcón de la Serranía', como también se conoce a Gaucín, en cuyo término municipal se encuentra la Sierra del Hacho. Ésta no es más que la prolongación de la cadena montañosa que arranca en el espigón de Atajate y recorre, en paralelo al valle del Genal, los términos de Benadalid, Benalauría, Algatocín y Benarrabá. Con estos paisajes difícilmente se aburran nuestros ojos.

Castillo del Águila


Son muchos los lugares que disfrutan de interesantes panorámicas pero sólo el Castillo del Águila, la antigua fortaleza que custodiaba el antiguo Gaucín, disfruta de las mejores imágenes. Paseando entre estas ruinas nos iremos dando cuenta de donde nos encontramos y del privilegio del que se disfruta.
Este antiguo alcázar se sitúa a más de 100 metros de altura sobre Gaucín por lo que sus restos se distinguen sin problemas. No es casualidad que se le conozca como el Castillo del Águila, ya que sobre él vuelan numerosas aves rapaces. Además de águilas reales y perdiceras, por este entorno deambulan halcones peregrinos y buitres leonados, que, de una forma u otra, se alimentan de la variada fauna que habita estos montes, en los que predominan los alcornocales. De hecho, nos encontramos en la periferia del Parque Natural del mismo nombre.

Gaucín


Otra de las imágenes interesantes que se ven desde la fortaleza de origen árabe es la del propio pueblo de Gaucín, sobre el que se erige el pico, al que también se le conoce como el del Hacho.
Se trata de un pueblo que tiene uno de sus mayores atractivos en sus calles empinadas, en las que destaca el blanco inmaculado de sus fachadas. En la portada de las casas llama la atención los colores llamativos de puertas y ventanas, que, con sus enrejados, forman una típica imagen andaluza. Más señoriales resultan las casas solariegas construidas en los siglos XVII y XVIII, que se distinguen porque aún mantienen sus escudos heráldicos sobre el dintel de las puertas.
Gaucín bien merece un paseo, que sorprende más allá de los tópicos. Ejemplo de esto es la famosa Fuente de los Seis Caños, construida hace ya más de cuatro siglos y que aún se conserva en muy buen estado. De allí manan las aguas de esta fértil sierra.
Otro de los lugares destacados del pueblo es la Iglesia de San Sebastián que acoge, a su vez, la Ermita Veracruz. En ella se encuentra la imagen del patrón, que, según la leyenda, fue regalada por Juan Ciudad, conocido posteriormente, como Juan de Dios, cuando se le apareció el Niño Jesús. Y es que Gaucín es un lugar de mitos que a veces se confunden con la historia, como el de la muerte de Guzmán El Bueno, el héroe de Tarifa, en los alrededores del Castillo del Águila.

Fotos.- Jesús Martín de Molina