La carretera Gaucín-Manilva, II

Teodoro de Molina de Molina

Sevilla, mayo 2004


<< En el libro de oro del H. Inglés, fundado en 1868 y en el que se recoge media historia de la Serranía de Ronda, con los más valiosos testimonios, se dice: "Gaucín es población llamada a obtener contingentes de turismo. La sierra del Haci se alza majestuosa como eterno guardián de esta villa. El castillo del Águila, al visitarlo, os habla de la dominación sarracena y de la invasión francesa.
Serpenteantes riberas del ría Genal: sois cintas de plata que prestáis vistosidad al paisaje en estos panoramas de intenso colorido. Y a vuestra espalda quedan las sierras frondosas, tesoro de Gaucín, como un anfiteatro de verdor pomposo">>

 

De esta forma, rememorando las palabras del periodista Pablo José Odena, de la Comisaría Regia de Turismo, escritas en 1923, iniciaba el Diario Sur un reportaje sobre Gaucín (15 de marzo de 1973) el día después del inicio de las obras que iban a comunicar Gaucín y Manilva.


Ese día de marzo, ya se conocía el trazado, el proyecto empezaba su fase de ejecución. Atrás había quedado el trabajo oscuro y constante de plasmar sobre unos pliegos de papel la planimetría, la financiación, los avalistas de la operación, los apoyos políticos, los compromisos institucionales, la conciliación de interese de los tres municipios afectados -Gaucín, Casares y Manilva-, las reuniones interminables en Madrid o Málaga, el compromiso del IRYDA y de la Diputación Provincial de Málaga, el forcejeo con los técnicos del Ministerio, las expropiaciones y sus latigazos, la oportunidad perdida para los que tenían interés en circuitar la operación porque el trazado no pasaba por sus tierras, las visitas a todo tipo de estamentos para que apoyaran el proyecto -también las hubo para todo lo contrario-, los almuerzos de trabajo para conquistar voluntades que se oponían férreamente a la decisión de un pueblo...
Ahora se empezaba a ejecutar lo proyectado. Se había hecho realidad el sueño de un alcalde y los sinsabores de una Corporación. Como en todas partes ocurre, puesto que la obra afectaba a intereses concretos, ésta, tuvo sus detractores. Pero, en Gaucín, la mayoría de los ciudadanos apoyaron decididamente este proyecto, por entender que era una obra muy necesaria para los intereses generales del pueblo, aunque, según nos cuentan, hubo un conato de levantamiento popular, atizado desde poderes locales interesados en acabar con la nueva vía porque veían maltrechas sus aspiraciones.

 

Actuaciones:


Para llegar al trazado definitivo se hicieron varias mediciones con la pretensión de reducir al máximo los 70 kilómetros que distanciaban a Gaucín de Manilva. Para ello los técnicos, acompañados del alcalde y algunos miembros de la corporación, patearon todos los posibles recorridos alternativos:

--- Manilva- Gaucín con puente en Badillo y salida a Ctra. Gaucín-Ronda a la altura del Coto.
--- Manilva-Gaucín pasando por el Cortijo de la Mora y salida a la Ctra. Algeciras-Gaucín a la altura de La Armuña.
--- Manilva-Gaucín con puente en el Genal, por el Molino de la Rubia, y salida al mismo pueblo de Gaucín.

 

Se optó por este último trazado. Con ello se conseguía hacer participe al pueblo de forma directa de los beneficios que produciría el paso de vehículos y las paradas ocasionales de los mismos. Igualmente era uno de los trazados más cortos. Solo 22 Km.

 

En entrevista realizada para la ocasión a los alcaldes de ambos pueblos, el periodista José Luis Yagüe, de Diario Sur, preguntó:
--"?Cual es, señor alcalde, la ficha técnica de esta carretera que ahora se inicia?".
Respondía Prudencio de Molina << Tendrá 22 kilómetros, de los que 10 son de distintos niveles y 12 en llano. La pendiente máxima es del 8%. Lleva un puente sobre el río Genal de 46 metros de longitud y 8 metros de altura. El costo total, 48 millones de pesetas>>
.

Andrés Mejías, alcalde de Manilva, respondió haciendo alusión a la belleza del recorrido, el interés turístico de la nueva ruta, así como la proximidad del trazado a las ruinas de Alexipo y a las inexploradas Cuevas de La Utrera.


Como he mencionado anteriormente el proyecto de la carretera a Manilva no fue nada fácil. En una España donde estaba todo por hacer, no había voluntad política suficiente para invertir cincuenta millones de pesetas en una infraestructura que aproximara la zona deprimida del Bajo Genal con la modernidad de la Costa del Sol. Por tanto, para la consecución del objetivo, el Ayuntamiento hubo de tejer una estrategia política que implicara a las diferentes Administraciones afines - el proyecto se hizo con la participación de cuatro instituciones: La Diputación Provincial de Málaga, el IRIDA, el Ayuntamiento de Manilva y el Ayuntamiento de Gaucín-.
Aprovechando la amistad de Prudencio y Ballarín Marcial -entonces presidente del IRIDA-, el alcalde y los señores concejales Hidalgo Godino y Moncada Barranco, se entrevistaron en Madrid con el presidente del Instituto, a quién convencieron de la utilidad de la carretera. Este prometió su ayuda y el compromiso presupuestario de su departamento. Con está realidad volvió la representación municipal a Gaucín. Poco después Alberto Ballarín visitaría Gaucín y se desplazó al Genal para visitar las obras..
Hecho realidad el compromiso formal del IRYDA, la Diputación Provincial respondió afirmativamente al acuerdo tomado meses antes con la Corporación. A estas alturas solo faltaba la dotación presupuestaria del Ayuntamiento de Gaucín.


Si hasta aquí todo había sido largo y difícil, el panorama para realizar el sueño de un alcalde se veía truncado, pues en las arcas municipales no había un duro, y la capacidad de endeudamiento del Ayuntamiento eran nulas. Solo había una posibilidad: Que el Ayuntamiento solicitara un préstamo cumpliendo la condición del financiero, -"que este fuere avalado por capital bastante de particulares"-, ya que los bienes públicos eran inembargables y por tanto la financiera no prestaba al Ayuntamiento sin el aval antes mencionado.
Me consta que más de un munícipe avaló aquella operación con el Banco Hispano Americano. Alguno afianzó el préstamo con su nómina y el alcalde avaló la operación con sus bienes, requisito exigido por el B.H.A., y necesario para que el Ayuntamiento tuviera su préstamo.
La operación se formalizó en los despachos del banco como se acredita en la última foto. Poco después Gaucín comenzó a ver maquinaria en el trazado, y, pasado el tiempo, los gaucinenses viajaban a la costa por la nueva vía.

Fotos: El Valle del Genal (Gaucín.tv). El resto de fotos de esta crónica, cedidas por Marisol Romero.