San Sebastián patrón de Gaucín

Diario La Torre, 20 de enero de 2007. VER>>

 

Llegando San Sebastián menguan las noches crecen los días. Estos dichos populares reflejan que la luz diurna ya tiene casi una hora más y las tardes empiezan a ser más largas.

 

"Llegando San Sebastián empiezan las niñas a rebrincar"

San Sebastián era un militar pretoriano que en tiempos del emperador Maximino se hizo cristiano, y por ello el emperador le dio a elegir entre servir al Imperio y la religión pagana, o la muerte como cristiano. (Año 288).

 

El noble Sebastián eligió a Cristo y por ello fue condenado a morir asaeteado en la arena del circo de Roma. Así se hizo pero milagrosamente sobrevivió a las flechas y fue curado ocultamente. Pero en vez de huir de Roma se presentó de nuevo ante el emperador reprochándole la persecución a los cristianos

El césar romano ordenó matarle, esta vez a latigazos, y se aseguró que su orden se cumpliera, siendo su cuerpo recogido por los cristianos que lo enterraron en las catacumbas de la Vía Apia que llevan por nombre hoy, San Sebastián.

 

En la iconografía cristiana se le representa atado a un árbol con una serie de flechas clavadas en su cuerpo, pero vivo. En tiempos de los Reyes Católicos estaba muy presente entre los cristianos por su significado guerrero, y así durante la última Guerra de Granada, los castellanos extendieron su culto entre numerosos pueblos que conquistaron en el siglo XV, como Antequera, Gaucín, Alhaurín de la Torre y Cañete la Real en Málaga, y muchos más en Granada, como Alfacar, Cacín, Bubión, Dílar, Huétor Santillán, Lanjarón, Montefrío, Orce, Órgiva, Padul, Quéntar y Villanueva de Mesía entre otros, y en Almería las localidades de Fiñana, Gérgal y Tabernas, por citar sólo algunos.

 

Hoy por tanto es un día festivo en numerosos pueblos de Málaga, Granada y Almería, donde esta fiesta religiosa coincidía con la práctica agrícola de recoger frutos de invierno y venderlos para comprar otros productos necesarios, un día de mercado que se complementaba en Alhaurín de la Torre con la otra fiesta local, San Juan, el 24 de junio, dentro de seis meses y que servía como feria del verano.

 

Es por tanto una tradición religiosa cristiana, que solapa a la costumbre agrícola o popular, que entronca con los tiempos más remotos de nuestra historia.