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Andrés
Silverio Martín. Un atentado de E.T.A. (1978) acabó con la vida
de este joven gaucinense.
Gaucin.tv; 25 de agosto
de 2006
Por
qué le tocó a Andrés? Esa es la pregunta que se hará su familia
y que nos hacemos todos los gaucinenses. Y, la cuestión tiene difícil
respuesta. Quizás el azar. Es lo único que se me ocurre. Pues al
niño que conocí, y con quién compartí momentos en El Chorrillo,
en el lagar próximo a su casa, ETA no lo conocía.
Andrés era un buen gaucinense.
Un gaucinense que, como tantos, tuvo que emigrar para buscar su
futuro. Él encontró su modo vivendi en el cuerpo más castigado por
los cachorros peneuvistas.
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Foto del satélite.Gran Puerto de Bilbao
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Pero, para entender un poco
mejor la tragedia, habría que remontarse a 1959 cuando los muchachos
del PNV discrepan de sus mayores por la forma en que gestionaban
la cuestión nacional, -considerado por ellos "anquilosado"-
y en la forma de responder a la imposición del sistema dictatorial.
Esta tensa relación entre veteranos y universitarios radicales desemboca
en la fundación de ETA,
Euskadi ta Askatasuna (Euskadi y Libertad).
Desde esa fecha ETA había
estado debatiendo la estrategia a seguir contra el franquismo. Pero
en 1968, deciden entrar en acción castigando al régimen con la confrontación,
atacando a los cuerpos de seguridad del Estado, especialmente la
Benemérita, por ser el cuerpo más identificado con la salvaguarda
del orden en nuestro país y, especialmente, porque su estructura
local los hacía más vulnerables a las acciones aprobadas. En 1968
matan a José Pardines Arcay (7-6). Desde entonces un rosario de
muerte sigue martilleando los oídos de todos los españoles.
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de Rafael Fernando Navarro.
La República.es
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El Artículo adjunto de
Rafael Fernando Navarro es muy ilustrativo sobre cierto olvido
de la sociedad hacia los muertos producidos por actos de terror.
Gaucín, cuenta entre sus
hijos con dos asesinados en acciones terroristas (Andrés
Silverio Martín (Guardia Civil) y Jose Antonio Moreno Nuñez
(Policía Nacional)),
sobre los que preparo en estos días unos apuntes de los hechos.
En la actualidad, en pleno
debate sobre la paz en España, sería un buen momento para
que la Corporación Municipal tomara en consideración estos
sucesos y rindiera un homenaje a ambos gaucinenses.
Octubre de 2006.
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Hoy, con la esperanza puesta
en una tregua para la paz, deseamos que la muerte de nuestro paisano
haya servido, al menos, para que su familia y todos nosotros sepamos
que un hijo de Gaucín, un hombre de paz, contribuyó con su vida
en la construcción del edificio de la concordia.
22 de octubre
de 1978 (Domingo). Un día aciago.-
12 de la mañana.-
Andrés prepara su petate para
realizar el servicio que horas más tardes cumplirá junto a tres
compañeros de la Benemérita. Se trata de un servicio rutinario -de
los que en España suelen hacerse 1.500 cada fin de semana- en el
campo de fútbol de Gobelas, Arenas de Guecho, Vizcaya. Mientras
tanto su mujer, embarazada de meses, prepara la comida para que
nuestro paisano vaya a su trabajo sin mas preocupación que las propias
que genera la missión encomendada por la comandacia.
Le llama la atención indicándole
que la comida está lista.
Andrés termina sus cosas y
se acerca a la cocina al requerimiento de su esposa. Mientras termina
con su exquisito bocado, habla con ella de lo divino y lo humano,
especialmente hablan del hijo que pronto va a llegar al mundo. Un
vizcaíno con orígenes en El Chorrillo de Gaucín. Para ellos es un
acontecimiento charlar todos los días de lo mismo, pues van a ser
padres por primera vez.
Terminada la tertulia nuestro
amigo se dirige al puesto de mando y se pone a las órdenes del sargento
Luciano Mata Corral (de Puebla de Valdivia (Palencia)) que manda
el destacamento cuya misión es mantener el orden en el campo de
fútbol de Gobelas. Junto con nuestro paisano, se incorporan los
agentes Luis Gancedo Ron (de Buyando-Tineo (Oviedo)), y Carlos Troncoso
Currito (de Isla Cristina (Huelva)). Los tres y el sargento realizarán
la misión.
14 horas de
la tarde.-
El Sargento da instrucciones
y marca el itinerario a seguir para desplazarse a Gobelas. Del mismo
modo hace hincapié en que la prioridad del servicio es velar porque
el orden prevalezca en todo momento. Especial mención sobre el extremo
cuidado que hay que tener para proteger la seguridad de la autoridad
en el terreno de juego -el trío arbitral- que casi siempre es objeto
de las iras del respetable.
15
horas de la tarde.-
El destacamento sale del cuartel
de la Guardia Civil, situado en la calle Amaya -hoy Amaia-.
Poco después llegan al campo.
El acontecimiento deportivo transcurre sin incidente digno de mención.
Los hinchas y aficionados locales ven como su equipo resuelve la
contienda con resultado positivo para sus colores.
A
las 17, 45, el partido ha terminado. Los aficionados
abandonan sus localidades y se retiran a "la peña" a saborear
la victoria con un vaso de chacolí y un buen pincho de tortilla,
atún encebollado o chistorra de la tierra.
Los vestuarios están en plena
ebullición. Duchas por doquier, cánticos y risas. Los chicos están
contentos y ya piensan en el próximo derbi. Mientras tantos, los
miembros de la Benemérita hacen guardia en las afueras del local
para que todo siga tranquilo hasta el final.
El árbitro ha terminado de
confeccionar el Acta. Da copia al Delegado de Campo y al equipo
visitante. Se dispone a recoger su bolsa de viaje. Después se despide
de la Guardia Civil y les da las gracias por su trabajo.
18 horas de
la tarde.-
Una vez comprobado que todo
el personal se ha marchado y que el orden ha destacado en la misión,
el sargento Mata Corral da la orden de volver al cuartel por el
itinerario preestablecido. Las dos parejas parten a pié . LLegados
a la calle Máximo Aguirre (Ver Plano)
los agentes se separan. El sargento Mata Corral y el agente Gancedo
Ron caminan charlando por la acera derecha de la calle en sentido
hacia la calle Amaya. Nuestro paisano y Carlos Troncoso Currito,
lo hacen por la acera izquierda.
Todos desconocen lo que les
aguarda justo en la pequeña tapia que separa de la calle el edificio
de Telefónica. Detrás de la pared se encuentran escondidos cuatro
jóvenes etarras armados con metralletas y escopetas.
Son
las 18,15.-
Cuando los agentes llegan
a la altura de los emboscados, estos abren fuego contra el sargento
Mata Corral y el guardia civil Gancedo Ron. Sin tiempo de reacción
dos nuevos terroristas ametrallan a los otros dos agentes que van
por la acera opuesta, Andrés Silveiro y Carlos Troncoso.
En ese momento cuatro guardias
civiles yacen en el acerado de la calle Máximo Aguirre.
En la retirada, los agresores
rematan a los agentes más próximos a su posición. Dos compinches
cubren la retirada, en sendos coches preparados para la huida. Allí
quedo apagada la vida del sargento Mata Corral y del guardia civil
Gancedo Ron, muertos en el acto. Andrés Silveiro y Carlos Troncoso
resultan heridos muy graves y son trasladados al hospital. Nuestro
amigo de la infancia sufre una gravísima lesión cerebral que le
desencadena la muerte dos días después (24-10-1978). El Onubense
Troncoso salva la vida tras su paso por distintos hospitales durante
varios meses.
Ese día, Andrés dejó de ser
un servidor del orden público.
El
78, un año para olvidar.
| Año de 1978 |
Enero |
Febrer |
Marzo |
Abril |
Mayo |
Junio |
Julio |
Agosto |
Septber |
Octubre |
Noviembre |
Diciembre |
| 69 muertos |
1
|
1
|
7
|
--
|
5
|
3
|
5
|
3
|
4
|
13
|
14
|
13
|
| Fallecidos/Sectores |
Números
|
| Policías |
18
|
| Guardias Civiles |
18
|
| Ejército |
5
|
| Marina |
1
|
| Personal Civil. |
19
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Las estadísticas de muertes en 1978 no
dejan lugar a dudas sobre las claras intenciones de ETA por atacar
el estado de derecho que los españoles habíamos decidido tener.
A la derecha insertamos a los dos miembros
de la Guardia Civil que murieron en el mismo atentado de la calle
de Guecho (Gexot), junto con nuestro paisano, el 22 de octubre de
1978, cuando se dirigían a su casa cuartel después de velar porque
el orden prevaleciera en un acto deportivo.
Fotos.-
Guardia Civil. Google Maps.
Notas.-
1.-
Datos del atentado basados en lo narrado en la web de la Guardia
Civil.
2.-
La estadística es elaboración
propia.
3.-
Incluye artículo de Rafael Fernando Navarro. www.laRepública.es
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