APUNTES DE LA HISTORIA DEL CASTILLO DE GAUCIN. PERIODO 1868-1915.

CONTRATO DE COMPRAVENTA A D. FERNANDO GUERRERO MORALES (1895)
Teodoro de Molina de Molina.

Gaucín.tv, 10 de agosto de 2006.


De niños nos hizo soñar con mil y una batallas, donde el enemigo era incapaz de acceder a tan inexpugnables murallas. Nuestra imaginación nos transportaba a épocas de moriscos rebeldes, en disposición de hostigar a veteranos cristianos leoneses curtidos durante años en el combate y dar muerte a sus líderes, en las mismas puertas del castillo, después de varios intentos por sofocar a los moriscos de Gaucín en incursión realizada desde la fortaleza de Tarifa.

 

Siempre fue para nosotros una tremenda dificultad poder acceder a su interior gateando, trepando, y sufriendo la sensación de vértigo que dan las alturas al escalar por la parte norte de sus paredes, desde los olivares del Tío Eloy -finca Las Cuevas- hasta la misma base de la pared de mampostería del llamado asilo de mendicidad, por aquel tiempo en ruina total, y hoy felizmente rehabilitado gracias al programa Escuelas Taller del Ministerio de Trabajo (algún día contaré la historia de aquel proyecto rehabilitador). Pero tras varios intentos, conseguíamos la hazaña de entrar en el recinto con el único utillaje que dan las manos desnudas para agarrarse a las aristas de la dura roca, y las sandalias de piel de vaca y suelas de gomas de camión que, fabricadas en el taller de zapatería Montenegro, te servían de apoyo en los salientes de las piedras o en las grietas producidas por la erosión. Aquello fue inolvidable "habíamos logrado lo que no hicieron los veteranos cristianos venidos de León y de Castilla".


Por aquel tipo de "gestos infantiles", por su imponente mole que nos descubre el paisaje, cualquiera que sea el camino de entrada a Gaucín, por el promontorio rocoso que soporta su torre cuadrada, o ya por las "historias" de pasadizos secretos hasta el río Genal o los que hablan de conductos hasta las casas de la calle Debajo El Pilar, siempre me resultó enigmático la historia del mismo.

 

Hoy, con esta nueva aportación sobre la historia de nuestro castillo quiero recordar a los intrépidos infantes a los que acompañé en aquella aventura de alevines por la "reconquista" de las torres del Águila.


Por ello quiero dedicar este hallazgo a todos los que, en aquellos años de finales de los cincuenta, intentamos, una y otra vez, hasta conseguir la escalada y acceso a su interior por la cara norte:
A Paquito Cruz, a los hermanos Mendoza -Juan y Julio-, a Antonio Cantizano, a Santiago Bordallo, a Manuel Ortega, a José Nieto (Joselito), y a los que mi memoria impide que estampe su nombre en este escrito.

 

Hoy, diversos estudios nos permiten conocer su origen, sus constructores, materiales empleados, reparaciones producidas y funciones de nuestro Castillo a lo largo de la Historia. De ellos destacamos la descripción que del mismo se realiza en la página web, gaucinet.com, de titularidad privada y dirigida por Miguel Domínguez Martínez. La Actuación Arqueológica realizada en el Castillo de Gaucín, dirigida por Carmen Peral Bejarano. El espacio dedicado (7 páginas) por los Hermanos García Mota en su libro "GAUCÍN". Los datos aportados por: castillosnet.org; es.vikipendia.org (Vikipedia, la enciclopedia libre); Las diversas anotaciones realizadas por mi primo Salvador Martín de Molina, en sus muchos artículos publicados, o en su libro "GAUCIN 1742-1814", y el trabajo publicado en este mismo espacio sobre "El Castillo de Gaucín", obra de Genaro Pérez Villamil.


Todos ellos tienen algo en común. Hablan del castillo desde sus orígenes hasta finales de la primera mitad del siglo XIX. Nada se sabe, se ha dicho o escrito que nos revele los destinos del Castillo del Águila a partir de 1843, fecha en que tiene lugar la explosión del polvorín que destruyó parcialmente parte de sus almenas, torres y edificaciones.

 

La necesidad de conocer todos y cada uno de los aspectos que conciernen al monumento mas emblemático de nuestro pueblo, así como la fortuna, han hecho posible que recientemente haya tenido conocimiento de documentación que acredita y despeja algunas de las incógnitas sobre la propiedad de la misma.


Con la desaparición de los señoríos -las Cortes de Cádiz (1811) afrontó la abolición del régimen señorial con el Decreto fechado el 6 de agosto, que incorporaba a la nación los derechos de señoríos, ...de cualquier clase y condición-, el Castillo de Gaucín pasa de ser propiedad de la Casa Ducal de Medina Sidonia a titularidad del Estado Español, concretamente al Departamento de Guerra.


Con motivo de la desamortización, el Castillo de Gaucín entra a formar parte del paquete de bienes estatales de los que éste decide desprenderse en publica subasta por no considerarlos de interés estratégico o defensivo para los intereses de la nación. Como consecuencia de esta decisión, el 14 de abril de 1869, se celebra, en Málaga, acto público de subasta de varios inmuebles, entre los que figura el Castillo de Gaucín. Al mismo acude, el entonces párroco de Gaucín, D. Francisco Guerrero Morales, natural de Ubrique, quién se adjudica la finca de unas dos fanegas de tierra que ocupa el interior del recinto amurallado y todos los inmuebles ubicados en el recinto.


D. Francisco Guerrero Morales se adjudica el Castillo de Gaucín en la cantidad de 190 escudos de plata o, lo que es lo mismo, 1900 reales de vellón, pagaderos en 20 plazos, a razón de 17,50 pesetas por año, figurando el año de 1889 como último plazo para satisfacer el total de la deuda.
El Banco de España, Delegación de Málaga, acredita que el 3 de octubre de 1895 se entregaron en la Caja de esa Institución <<297 pesetas en plata de ley y 50 céntimos en calderilla , de los plazos del 4º al 20, ambos inclusive, vencidos en 16 de Noviembre de 1872 al 89, según detalle del dorso por el remate de un edificio solar llamado Castillo de Gaucín, término de esa Villa, procedente del Estado por el ramo de Guerra, subastado en 2 de Junio de 1869 y adjudicado en 26 de Septiembre de dicho año en 350 pesetas con el número….>>


Fue en Algatocín, un 8 de septiembre de 1895, día del Santo Niño, hasta donde se desplazan Antonio de Molina e Ildefonso San-Daza, naturales de Gaucín, quienes con el párroco de esa villa, D. Francisco Guerrero Morales -antes lo fue de Gaucín-, natural de Ubrique, intervienen todos en su propio nombre y derecho, y acuerdan la compraventa del Castillo de Gaucín, propiedad del Sr. Guerrero Morales, <<…quién vende y enajena para siempre en favor de D. Antonio de Molina Fernández, soltero, abogado y de treinta y cuatro años, y D. Ildefonso San-Daza Moya, casado, veterinario y de 46 años, naturales y vecinos de Gaucín para ambos y con iguales derechos….>>


Pero el documento de compraventa elaborado de puño y letra por el comprador Sr. De Molina, firmado por los concurrentes al acto, incluidos dos testigos, D. Francisco Mariscal Luna y D. Juan Andrades, describe la situación exacta de la finca objeto de venta, <<… el Castillo de la dicha villa de Gaucín que se sitúa a las afueras de la misma por levante y aneja a la ermita con su sacristía del Santo Niño Dios que se venera en dicho Castillo, tiene una casa llamada asilo de mendicidad…., linda por el Norte con viña llamada de la Cueva de D. Diego Barroso, por Levante los peñascos de la Cueva de los Murciélagos y camino de entrada y salida a la Laguna ……, por el Sur con tierras anejas al cementerio público…>> .

Igualmente define el origen de propiedad, y el precio de la transacción <<… subasta pública celebrada en Málaga el 14 de abril de 1869 en la cantidad de 190 escudos (1900 reales de vellón)...…. cuya venta yo D. Francisco Guerrero Morales, hago en favor de los referidos …….. por precio de 269 pesetas que recibo en este acto de los compradores en moneda de plata de buena ley; >> Más adelante los compradores, Sres. de Molina y San-Daza, hacen una declaración de intenciones explicando el origen de los fondos, el objeto de la compraventa, y el destino de la misma <<…convienen y declaran que la adquisición la hacen para el común de los vecinos de la villa de Gaucín y público de otros puntos que también tengan transitar por dicha fortaleza para ofrecer a la Santísima imagen del Niño Dios.>>


El vendedor impone en el contrato de venta del Castillo de Gaucín, formalizado en Algatocín, el 8 de septiembre de 1895, varias condiciones en el clausulado del mismo, que son aceptada por los compradores. A saber:
<<…el vendedor efectúa la venta en cualidad de reservarse éste, por los días de su vida, el usufructo de dicha fortaleza, y que a su fallecimiento no se apoderen de ella ni sus herederos, ni persona alguna, con reserva también de efectuar mejoras o reparaciones y dar vivienda a un ermitaño o guardes de caridad y pobre de solemnidad, cuyas facultades recaerán, al fallecimiento del vendedor, en los dichos dos hermanos del Santo Niño..>>
Por último el vendedor se compromete a otorgar escritura de venta en la Notaría pública,
<<Yo el vendedor me comprometo a otorgar con las condiciones dichas la correspondiente escritura de venta en Notaría pública, luego que por el Estado se me ha otorgado la de adquisición por virtud de la subasta a la que se ha hecho mención.>>


Hasta aquí lo fundamental del documento de compraventa realizado por el cura de Algatocín y los gaucineños, y hermanos del Santo Niño, anteriormente señalados. Pero, en el aire quedan algunas incógnitas no despejadas hasta la fecha.


¿Por qué no se escrituró la compraventa como habían pactado los concurrentes en el acto de transmisión de la cosa?

A esta pregunta responde el titular del inmueble, D. Antonio de Molina Fernández veinte años más tarde (1915), en escrito dirigido al Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis de Málaga, (documento que poseemos y que es aclaratorio sobre algunos aspectos de la Historia del Castillo en los años que van de 1869 a 1930). En el desarrollo de la exposición de motivos de su escrito al Obispo manifiesta: <<Que aunque en el documento privado existe la obligación de otorgar escritura pública, esta no se llevó a cabo porque el notario de esta villa era padre del que habla y había que ir fuera del término a otorgarla…>>


¿Por qué se pagó al Estado el remate de la fianza en 1895, cuando la condición era hacerlo anualmente desde el 69 hasta el 89?

Esta cuestión se responde en la propia carta de pago de la Hacienda Pública, y más concretamente en el escrito que el comprador hace al Sr. Obispo de Málaga. La carta de pago recoge en su anverso la deuda pendiente a la fecha de liquidación: Un total de 17,50 pesetas por cada uno de los ejercicios presupuestarios 1872-73, hasta el último 1888-89 (Total doscientas noventa y siete pesetas con cincuenta céntimos). Ocurrió que el párroco, D. Francisco Guerrero Morales, fue trasladado a la parroquia de Algatocín. Este hecho hizo que al bueno de D. Francisco, se desinteresara por pagar la deuda contraída con Hacienda una vez trasladado. Según los detalles solo pagó los tres primeros vencimientos. D. Antonio de Molina, dice en su escrito al Sr. Obispo: <<.... lo adquirió en subasta pública el entonces cura de esta villa D. Francisco Guerrero Morales, en 20 plazos, cuyo señor pagó los cuatro primeros plazos… -aquí hay un error pues las cuentas de Hacienda acreditan que solo se pagaron tres- …., pero habiendo sido trasladado a la inmediata villa de Algatocín, dejó de pagar los 16 plazos restantes, … y se declara la quiebra en 1891. Enterado el que expone propuso la venta al Sr. Cura con la condición de pagar el descubierto y de esta manera evitar una nueva subasta.>>

 

Años más tardes, en 1903, con ocasión de la visita a la villa de Gaucín del "ilustre hombre público, D. Luis de Armiñán Pérez...." este fue invitado por las autoridades locales a conocer el Castillo y el paisaje que desde el mismo se divisa, ".... y al ver el mal estado de la ermita, la cual estaba destinada al culto desde la compraventa, donó 250 pesetas para que se hicieran reparaciones". El gesto del insigne político, y las relaciones de cariño que tenía con Gaucín, así como las manifestaciones de " elogios de las ruinas y situación del castillo..", fue motivo para que se le ofreciera algunos de los solares existentes en su interior para que se edificara sobre ellos una casa en la que podría pasar temporadas junto a su familia. A este ofrecimiento D. Luis Armiñán Pérez contestó con una negativa dada su condición de hombre público.

 

En 1911, se recibe en el Ayuntamiento de Gaucín una subvención del Estado por importe de 2.500 pesetas, con destino a reparaciones generales de la villa. Con este motivo, se convino con el párroco D. Antonio Oña, aplicar parte de la misma a reparaciones de la ermita del Santo Niño Dios de Gaucín, haciéndose por estas fechas la puerta de entrada al templo y otras mejoras.

 

En 1913, con un donativo ofrecido por la Excma. Señora Marquesa de Larios, se hicieron otras obras y mejoras, colocándose la puerta y cancela de la entrada a la fortaleza por el camino de La Laguna "... la más próxima al templo y arreglando el camino que conduce desde el pueblo por la parte Sur a la fortaleza..."

 

 

Agradecimiento.- A mi primo José de Molina Serrano (Pepín), por haber conservado tan importante documento y haber querido que sea este medio el transmisor de su contenido.

 

Nota bibliográfica:

Documento de puño y letra firmado por los intervinientes y por los testigos reseñados.

Carta de Pago de la Hacienda Pública de la Provincia Málaga.

 

Fotos.- Grabados de Robert; El Castillo visto desde El Cortijo La Gitana, Carta de Pago, Cerámica del Encuentro, y dos fotos del manuscrito, pertenecen a Gaucín.tv; El Castillo visto desde El Portillo de Vázquez, es de Jesús Martín de Molina; El Castillo de Gaucín (Cuadro de Pérez Villamil) es una foto del Museo del Prado.