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LAS CANDELAS Y LA ROMERÍA DE SAN JUAN


La Fiesta de las Candelas, basada en supersticiones, fantasías y leyendas están cargadas de magia y gran poder natural. Tiene su origen en la inseguridad del hombre por los sucesos naturales que influyen en su vida y para los que no tiene una explicación razonada. Ante esta inquietud necesita encontrar justificaciones que le explique, de alguna manera, los fenómenos naturales que se suceden durante el año.

romeriaLa primavera ha producido una explosión natural, donde las plantas dan sus frutos, los animales se reproducen, el hombre entra en una espiral de euforia y entusiasmo motivado por la confortabilidad térmica, las largas horas de sol y el beneplácito que ocasiona la naturaleza con su sinfonía de sonidos y colores. Se trata de la época del año en que se produce el solsticio de verano, día más largo del año. A partir de ese momento, 21 de junio, el sol empieza a declinar, a perder tiempo de presencia en beneficio de la noche. Cada día que pasa el sol pierde dos minutos. Por esta razón la Fiesta de las Candelas se hace en homenaje al Sol y para pedir a éste que permanezca con las constantes que en los últimos días de junio presenta.

Con el simbolismos de las candelas el hombre intenta ayudar al sol, dándole, con ellas, energías para que no pierda fuerza y para que no decaiga la luz solar en favor de las tinieblas o la noche.

A este hecho principal se fueron uniendo otros argumentos colaterales que en cada región del mundo justificaba su manera de hacer con relación al argumento general de apoyo o ayuda al Sol. Es, también, la hora de mimetizar el efecto hormiguero. La hora de recoger y guardar para las épocas de poca luz, de lluvias y de temperaturas extremas. El momento de dar rienda suelta a la fantasía: de liberarse de las ataduras y prisiones personales, es la época donde se abren las puertas que el propio hombre cierra dentro de sí.

Esta fiesta, muy generalizadas en el mundo, tiene connotaciones específicas en función del lugar en que se celebre:

 Los pueblos celtas festejan al dios Belenos con el fuego de Bel, donde se producen saltos de candelas con pértigas.
Los druidas pasaban al ganado por las cenizas y ascuas para purificarlos.
Los griegos festejaban al dios Apolo con un carácter netamente purificador.
Los romanos lo dedicaron a la diosa Minerva con caracteres medicinales. El rito consistía en saltar tres veces por encima de la candela, aspirando los humos de hiervas medicinales.

Los beréberes del norte de África también celebran la fiesta,
ansara, donde el humo producido por las candelas actúa como elemento purificador y protector de los campos de cultivos. Ahuman los utensilios y aperos de labranza con candelas de plantas aromáticas.

Todas estas costumbres fueron asimiladas y cristianizadas, haciéndolas coincidir con el nacimiento de San Juan Bautista que nació seis meses antes que Jesucristo. San Lucas narra en su Evangelio, que Zacarías, padre de San Juan, perdió la voz por dudar de su mujer, Juana, cuando ésta le dijo que esperaba un hijo. Voz que recuperó milagrosamente el día en que nació El Bautista, el 24 de Junio.
Por la buena nueva, así como por la realización del milagro que le hizo recuperar la voz, Zacarías salió a la puerta de la casa y encendió hogueras para anunciar a los parientes y amigos la noticia del nacimiento.
Esta es la razón por la que hoy celebramos las candelas en la noche del 24, cuando anteriormente se hacía el 21 de junio, día del solsticio de verano.

La fiesta en Gaucín se nutre de todos estos acontecimientos históricos. Como pueblo mediterráneo se ha alimentado en las fuentes culturales de los pueblos de su entorno - griegos, romanos, beréberes-.

Hoy celebramos la fiesta desde la óptica cristiana, manteniendo, aún, un áurea mágica como recuerdo a los orígenes primitivos. Dado que las candelas de Gaucín, al igual que las del resto del mundo, se inspiran en orígenes precristianos, en algún momento de la historia, los propios del lugar se verían en la necesidad de conmemorar, igualmente, el nacimiento del hijo de Zacarías.

Por ello, el 24 de junio, día de San Juan, celebramos una romería en el
Salto del Cura donde todo el pueblo sube a compartir un día de campo a las sombra de los castaños, con abundante comida, competiciones, demostraciones, carreras de caballos y bailes populares. En definitiva la romería se desarrolla alrededor de elementos festivos de carácter civil, que recuerdan más los ritos antiguos sobre la preocupación del hombre por la tierra, las cosechas y el ganado, que por conmemorar el nacimiento del hijo de Zacarías.
Romerías y fiestas en la noche de San Juan.