Gaucin
Biografías
 
D.Francisco Cañamaque Jiménez
D.Jose Serrano Valdenebro
D.Francisco Serrato Gavilán
Juan Grande Nebreda
Teodoro de Molina Fernández
 
 
 


Liceo Nebreda González.
El religioso que encandilaba a chicos y mayores.

Teodoro de Molina

Liceo Nebreda González, también llamado, en la Orden de los Carmelitas descalzos, Pedro Tomás de los Santos, y en la Orden Hospitalaria, Juan Grande Nebreda, era natural de La Nuez de Abajo, pedanía de 50 habitantes perteneciente al municipio de Valle de Santibáñez, a tan solo 26 kilómetros de la capital burgalesa.
De esta tierra burgalesa, antigua por sus numerosos hallazgos primitivos, como los encontrados en el Cerro Cabaña; noble por ser lugar de correrías de medievos caballeros castellanos, entre los que cabe destacar a Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, dueño y señor de este paraje; acogedora y hospitalaria por ser tierra de muy buena gente que agasaja al viajero con el fruto de sus campos aderezados por la diestra mano del mesonero; de esta tierra, decimos, es el personaje que dejó huella en nuestro pueblo.


Se trata del Padre Juan Grande Nebreda, hijo de Pedro y Vitoria, nacido el día 3 de agosto de 1903, ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1928 como miembro de la congregación de los Padres Carmelitas descalzos. Ingresó en la Orden de San Juan de Dios en 1955, 26 de marzo, haciendo el Postulantado y el Noviciado en Cienpozuelos. Hizo la Profesión Solemne en Ciempozuelos, abril de 1956. De aquí a distintos destinos. Granada (1957); Caracas (1962); Lima (1968); Jerez (1970); Arequipa (1972); Tenerife (1975); Ciempozuelos (1981).


"Desempeñó una gran labor pastoral y hospitalaria como Capellán, en distintas Casas de España y América. Su Sencillez, celo pastoral y gran amor a la Orden hicieron que fuera estimado por todos. Después de una penosa enfermedad, falleció en nuestro Sanatorio Jesús del Gran Poder, de Sevilla, a los 85 años de edad y 32 de vida religiosa, el año de 1988." (1)

De esta manera recoge el Necrologio de la Curia Provincial Bética de la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios, el fallecimiento de Juan Grande Nebreda, fechada el 15 de noviembre del año 1988.

Esta es la pequeña y escueta biografía que del Padre Juan Grande Nebreda hacemos hoy. Pero para nosotros, niños en los finales años cincuenta, los que observábamos como encandilaba a chicos y mayores con su verbo fluido y coherente en favor de la verdad y la justicia; los que notábamos su ausencia en las Fiestas del Santo Niño durante la década de los sesenta, sin saber porqué faltaba ni donde estaba; los que echábamos de menos sus sermones sobre San Juan de Dios y la herencia que recogió del Niño Dios, en la Adelfilla, en beneficio de los humildes…. ; para nosotros, decimos, los datos expuesto hoy, expresan el reconocimiento a su gran labor pastoral y a una dedicación plena en pro de los más necesitados, de los indefensos, de los pobres, de aquellos que no tenían la posibilidad de curar sus enfermedades precisamente por ser demasiado pobres.

Recordamos, además, al Padre Juan siempre sonriente cuando nos acercábamos a él buscando un caramelo que, sin duda, encontrábamos en su mano extendida recién extraída del bolsillo de la sotana. Una sonrisa y unas palabras de aliento, de motivación cívica, de camaradería y de agradable conversación.

Estamos seguro que el Padre Juan Grande Nebreda era un hombre libre porque, con su conducta, impartía tanto o más libertad y afecto que lo pregonado en sus intervenciones encaramado en la embarrá de la lonja del castillo.

Pero eso no fue todo. Él se empeñó en dejar testimonio de la efeméride de 1536. Creyó en la aparición del Santo Niño a Juan Ciudad en la Adelfilla. Lo creyó y trabajó por dejar en el lugar una ermita que sirviera de recordatorio a propios y ajenos. De hacer visible el encuentro entre el Santo Hospitalario y el Niño de Gaucín. Su idea encontró respaldo inmediato en la Junta Directiva de la Hermandad del Santo Niño, capitaneada, entonces, por D. Juan Moyano Añón, al que acompañaban D. Rafael Jiménez Gálvez, D. Antonio Godino Salas, D. Carlos Domínguez Faura y D. Juan Moyano Román; en el párroco de Gaucín, D. Diego Franco Barea; en la propietaria de la finca, Doña María Joaquina Andrades Martín; en el maestro de obras Don José Delgado Rodríguez; en el Provincial de la Orden en Andalucía, Fr. Jacinto del Cerro. . . . En definitiva, todo el pueblo se motivó con el proyecto. De esta forma el Padre Juan Grande Nebreda consiguió su anhelado proyecto. Involucrando a todos. Poniéndolos decidida e ilusionadamente, manos a la obra.
Como dice Benavides Vázquez
(2), "Es a finales del año 1959 cuando entra en escena el celo, la personalidad arrasante y llena de vigor del Hermano de San Juan de Dios y Sacerdote Juan Grande Nebreda. Como hijo apasionado y agradecido, pone todo su afán y esfuerzo en difundir la devoción a San Juan de Dios, patrono de los pobres y enfermos. Capellán en aquellos años de la Basílica de San Juan de Dios de Granada, lugar donde se conservan los restos del Santo, inicia los pasos para construir una ermita en honor del Santo Niño Jesús de Gaucín y su aparición al Santo de la Caridad.

Pasados los meses y salvados los obstáculos propios de una empresa que se realizó en época de crisis económica -la misma que veía como se producía una sangría lenta y permanente de los hijos del pueblo hacia la emigración-, los imponderables del lugar, situado en un intrincado territorio donde solo se podía acceder a través de caminos de herraduras y a lomos de caballerías, el Padre Juan Grande Nebreda y el pueblo de Gaucín, vieron recompensado su esfuerzo y tenacidad. Y tal día como el 14 de septiembre de 1960 se produjo la inauguración. Nuevamente hemos de apoyarnos en el trabajo de Benavides Vázquez
(3) que sobre la inauguración dice que se celebró a "todo lujo". "Se hizo presente el Vicario General de la diócesis de Málaga, quién dijo la misa, gran número de Hermanos, el P. Provincial de la Bética, Fr. Jacinto del Cerro y el Pueblo entero de Gaucín en fiesta empujados todos por más de 200 practicantes de Madrid y provincias, que concurrieron a festejar a su patrón San Juan de Dios".

Desde entonces, cada año, Gaucín conmemora el acontecimiento bajando, hasta la ermita de la Adelfilla, la imagen del Santo Niño en solemne procesión y celebrando una misa en honor del feliz acontecimiento. Rememorando lo que un día el Santo de los humildes hizo con el Santo Niño. "Niño precioso y hermano, si no os sirven mis alpargatas, servíos de mis hombros, que más justo será lleve en ellos, lo que a Dios tanto costó, que libros que tan poco valen" (4).

Fuentes:
1. La nota necrológica se refiere al tiempo que nuestro personaje pasó en la Orden de San Juan de Dios. Datos y fotos procedentes del Archivo Curia Provincial Bética. Facilitados a este espacio, el 15 de abril de 2003, por gentileza del Hermano José Ramón Pérez.
2 y 3. BENAVIDES VÁZQUEZ, FRANCISCO. La Ermita del Niño Jesús de Gaucín. Un proyecto difusor de la devoción a San Juan de Dios. VII Congreso de Folclore Andaluz. Edita ACOFA-ANDALUCIA. Jaén año 2000.
4. Literal del escrito de Ubaldo de Molina Fernández, en 1919.
5. Foto: La ermita. Tomada de Gaucinet.com.