D. Francisco Serrano y Domínguez (nota de la web)

Nació en 1810 en la Isla de León (Cádiz). Hijo de militar, se educó en el ejército, donde ingresó con tan solo doce años. Su carrera militar fue vertiginosa, pues sus méritos de guerra contra los carlistas así lo confirmaron.

Con tan solo 29 años ya era brigadier de caballería. Un año más tarde fue nombrado mariscal de campo por Espartero. En 1948 es nombrado capitán general de Granada y diez años más tarde capitán general de Cuba, donde destacó como gobernante y en recompensa recibió el titulo de duque de la Torre.
Con su triunfo en la batalla de Alcolea (septiembre del 68) hizo que los liberales derrocaran a Isabel II y se originase la Revolución de Septiembre, más conocida como "La Gloriosa".

Su vida política la comenzó en Málaga, 1840, siendo diputado por esta circunscripción. Hombre con pocas ideas políticas, se acogía, en cada momento, a las que más le convenían, por lo que pasó a ser conocido en España como "Judas de Arjonilla", por ser esta la zona donde se recluyó en alguna ocasión. Apoyó la regencia de Espartero y pocos años después ayudó para terminar con él. En 1863 fue ministro de estado en el gobierno de O´Donell, a quién sustituyo en la jefatura del partido Unión Liberal. En 1868 constituyó y dirigió el Gobierno provisional de la Revolución. En 1869 fue elegido regente del reino, hasta la llegada de Amadeo de Saboya, quién, en justa correspondencia le encargó la constitución del nuevo Gobierno. Murió en Madrid, en 1885.



Perfil del General Serrano
(Por Francisco Cañamaque)

¿Come el duque? ¿Ayuna el duque? ¿Duerme el duque? ¿Pasea el duque? ¿Viene el duque? ¿Se va el duque? ¿Conferencia el duque? ¿Escribe el duque? ¿Se ríe el duque? ¿Monta a caballo el duque?.…
¿Pero habla el duque? -me preguntaran ustedes por ser lo que más le interesa en este momento.
Sí, habla. No es un gran orador; pero navajea como pocos, como ninguno, como un maestro consumado. No arrebata; más tiene simpática y noble presencia, ademanes distinguidos, palabras de conciliación y de paz. En 1869 evitó con su oportuna intervención más de cuatro borrascas. Fue entonces la calma y la prudencia. Para todos tenía una sonrisa, un saludo, frases en blanco que hacían su efecto.
Figura principalísima en las Cortes del 69, hijas de su victoria de Alcolea; parlamentario hábil y veterano; jefe del Estado en dos distintas ocasiones y ambas haciendo un sacrificio, repúblico eminente; diplomático que sabe más que Bismark, porque Bismark ignora lo que es ver venir; andaluz de setenta añosa quien no es muy fácil coger por mucho que se corra, su busto debe figurar en esta galería al lado del de Prim.
Y, pues queda ya colocado en su sitio, réstame tan solo dejar la pluma, llevarme la mano al sombrero y enviarle un saludo respetuoso.
Mi general … he dicho.