D. Juan Prim y Prats (nota de la web)
La vida de Prim es un ejemplo de hombre nacido para la carrera militar. Nació en Reus, en 1814, hijo de notario pronto dio comienzo la carrera militar donde ingresó como voluntario del lado de los liberales, consiguiendo, a los tres años de su periplo como soldado, la Laureada de San Fernando. Sus hazañas en el campo de batalla le llevan a conseguir el generalato con tan solo 26 años. Su currículum está lleno de cargos y responsabilidades de relevancia. Nombrado Capitán General de Puerto Rico, Subinspector de Carabineros en Andalucía, Capitán General de esta región, que le abre las puertas para la participación en la guerra de Marruecos donde consigue un grandioso éxito en dos batallas de prestigio para la milicia española: la batalla de los Castillejos y especialmente la de Tetuán. Por estos logros se le otorgan los títulos de Conde de Reus y Marqués de los Castillejos.

Prim era un General muy popular. A su muerte, el pueblo de Madrid le cataba:
"En la calle del Turco
ya mataron a Prim
sentadito en su coche
con la Guardia Civil.
Seis tiros le tiraron
a boca de cañón
¿Quién sería el infame?
¿Quién sería el traidor?"

Se dice que la trama de su asesinato fue dirigida por dos diputados republicanos: Paul y Angulo, y Montesinos.

Como militar de su época está siempre presente en todas las acciones político-militares que surgen en España. Participó en la conspiración contra el Regente Espartero. Fue elegido Diputado por Vich y más tarde por Barcelona. Este militar liberal consideraba que España no podía seguir como hasta ese momento. Proponiendo un cambio dinástico en la corona de España, por entender que los Borbones no era la dinastía adecuada. Por estas manifestaciones fue enviado al exilio, donde maduró sus ideas políticas. Retornó al país a la muerte de O´Donnell, consiguiendo que los seguidores de éste se sumaran a sus tesis. Así consiguió en 1868 sublevarse en Cádiz con el Almirante Topete publicando un manifiesto "España con honra". Se une al General Serrano en este pronunciamiento y, después de la batalla de Alcolea, derrocan al Gobierno de Isabel que se ve obligada a abandonar el país. Se formó entonces un Gobierno provisional siendo nombrado Regente el General Serrano, quien le ofrece a Prim la cartera de Guerra.
La Revolución de Septiembre, llamada "La Gloriosa" (1868) provoca la expulsión de los Borbones y plantea en España una cuestión de Estado. ¿Qué hacer de España? ¿Una Monarquía, o una República? Prim es nombrado Presidente del Consejo de Ministros. Y éste interpreta que la monarquía es lo más aceptable, a pesar de ser un liberal convencido. El Congreso elige a Amadeo de Saboya, por 191 votos de los 311 del arco parlamentario. Con esta decisión perdió parte de sus apoyos, entre los que se encontraban los utópicos, los federalistas, los republicanos, entre los que se encontraba su viejo amigo Paul y Angulo y, desde su llegada al poder, su más radical enemigo político y personal. Tanto es así que a Paul y Angulo, la Historia y la opinión pública del momento lo juzgó como el jefe de la trama que asesinó a Prim.
Prim murió asesinado, en 1870. Había terminado una sesión en el Palacio de las Cortes, era un frío día de finales de diciembre, cuando se dirigía a su residencia del Palacio de Buenavista, hoy Cuartel General del Ejército, en la Plaza de la Cibeles. Unos individuos encapuchados bloquearon la calle con unos carruajes, mientras otros, por ambos lado del coche del general, descargaban sus armas obedeciendo a una voz que repetía "¡Fuego, puñeta, fuego!"

Perfil de Prim (Por Francisco Cañamaque)

No fue un gran orador; pero fue un gran carácter, un corazón, un verdadero hombre de Estado.
O amigo o jefe de todos los oradores que forman esta galería de bustos y perfiles parlamentarios; figura interesantísima que se destaca severa e imponente en aquel cuadro de tan vivos colores; alma de las Cortes del 69, fuera olvido censurable en mí no consagrarle un recuerdo, un lugar al lado de tantos como le querían y todos respetaban.
Asesinado villanamente por miserables instrumentos de nuestras enconadas pasiones políticas, si entre nosotros no existe, si no nos ayuda con su fortaleza ni nos aconseja con su templanza, la historia de mañana, más justa que la historia y los hombres de hoy, legará su ejemplo a los pueblos, su nombre a la inmortalidad.
Circunscribiéndome a sus aptitudes como orador, diré que Prim dio pruebas en el 69 de ser sereno, hábil y oportuno. Jamás se le escapó una palabra indiscreta, una frase inconveniente; y con ser de naturaleza tan fogosa y apasionada, siempre supo dominarse y contenerse como los más discretos políticos y parlamentarios.
Permitidme el silencio ante el recuerdo de su gran memoria.