D. Ramón de Cala Barea (Nota de la Web)

Don Ramón nació en Jerez de la Frontera (1828-1902). Político nacido de las bases, fue elegido por sus paisanos como Presidente de la Junta Revolucionaria de Jerez (1854), desempeñando el cargo de síndico del Ayuntamiento hasta la llegada de la contrarrevolución en 1858.
Con la nueva situación política se vio obligado a emigrar a Francia donde trabajó por la restauración de un sistema democrático para España. Una vez restaurada "La Gloriosa", como Cañamaque definía a la revolución de 1868, volvió a su país y ocupo un escaño en el Congreso de los Diputados, militando en el ala izquierda del arco parlamentario.
Defensor de las ideas federales, sus intervenciones en el parlamento siempre iban en la misma dirección, la defensa de las necesidades sociales, de las clases populares y de las libertades en el sentido más amplio.
Senador, en 1873, por nominación de los Carlistas, en justa compensación a los muchos actos, escritos, desde el periódico La Igualdad, e intervenciones parlamentarias, que había realizado, por conseguir el indulto de Prim para los carlistas catalanes, condenados a muerte.
Presentó un modelo de Constitución Federal que diera cobijo a una República en España. En 1872 hizo una propuesta para descolonizar las Colonias. Ocupó la vicepresidencia del Congreso en las Cortes de la I República.
Finalizado el periodo republicano se retiró de la política, ganándose el pan trabajando como peón en la construcción de la vía férrea, hasta que cansado y enfermo fue atendido en un hospital de caridad, donde se advirtió que el paciente había sido un personaje, legislador y defensor de las causas populares, en "La Gloriosa de 1868".
Escribió dos obras de contenido social y revolucionario:
Historia de la Comuna de Paris, y El Problema de la Miseria en Andalucía.

Perfil de Ramón de Cala (Por Francisco Cañamaque)

Barba de carbonario, cabeza de conspirador tremebundo, aspecto de filósofo griego, ilustración revolucionaria, inflexibilidad de sectario, palabra razonadora y lógica.
Es un soñador que quiere llevarlo todo a punta de lanza, resultando que la lanza se clava en el corazón del país.
Cala morirá siendo federal, socialista, sombrío y sin una peseta.