Gaucin

JOSÉ FAURA SERRANO

 

Casa de Serrano Valdenebro

José Faura Serrano, nació en Barcelona el 20 de noviembre de 1856, hijo de José Faura Serra (de Granada, 24/9/1818) y de María Petronila Serrano Sánchez (de Gaucín, 5/10/1827). Con seguridad el primer varon de ocho hermanos, pues así lo delata la fecha de matrimonio de sus padres -casados el 22 de marzo de 1852-, como la información que nos facilita mi primo Salvador Martín de Molina, ( VER ) al respecto de la descendencia del matrimonio Faura Serrano. Tuvieron seis hijas (María Dolores, Amparo, Luisa, Ventura, Justina y Francisca) y dos varones (José y Carlos). Como veremos más adelante la saga militar no continua por esta rama de José sino por la de su hermano Carlos que como hemos podido apreciar no tuvo nada que ver con el ejercito, pues ejercía en 1897 como Secretario del Juzgado. Del matrimonio formado por Carlos Faura Serrano con Paula Domínguez Barroso nacieron dos hijos María Faura Domínguez y José Faura Domínguez (nacido el 25/2/1895), es este el continuador de la saga militar y padre del que es Teniente General de Infantería y ha sido General Jefe del Estado Mayor del ejército, José Faura Martín.

 

José Faura Serrano ingresó en el ejercito e 1 de febrero de 1874, destinado en el Regimiento de Infantería de Soria nº 9 , cursando sus estudios en la Academia de Infantería de Granada, pasando, a primeros de abril de 1874, al Batallón de Cadetes prestando los servicios de su clase y continuando con los estudios. Transcurridos ocho meses (8 de noviembre de 1874) es ascendido a alférez de Infantería por promoción, destinado en San Feliu de Guixols.

En el Regimiento de Infantería de América nº 14 es ascendido al Grado de Teniente de Infantería por méritos de Guerra (17 de marzo de 1875), en acciones llevadas a cabo en Olot, San Llorens de .... , Calafat y, posteriormente con el ejército expedicionario del Norte por territorio del distrito de Navarra.

Durante 1876 sigue de operaciones por Navarra interviniendo en numerosas acciones, Iriarte, trincheras de Uriolalegui, el puerto del Quinto, en Zarrazu, en el combate del Monte Arzuan, trinchera de Oraiz, Cerro del Centinela toma de Peña Plata, Cerro de la Vieja Argos, Palomares de Echalar y la toma de Vera, todas bajo las ordenes del Capitán General Arsenio Martínez Campos. Por Real Orden le es concedida la medalla de Alfonso XII con los pasadores de Olot, Peña Plata y Vera, y por R. O. de 2 de julio fue declarado Benemérito a la Patria de Puente la Reina, continuando hacia Olite, Caparroso, Lumbier y Sanguesa, donde el Capitán General de Navarra le concede dos meses de licencia para Gaucín (Málaga).

 

A la vuelta de su tierra ( Gaucín) se incorporó al ejercito en Sanguesa, pasando por Pamplona es comisionado para el reclutamiento de quintos en Jaén, volviendo a Pamplona y Sanguesa donde es destinado a ocupar el destacamento del Valle del Baztan y de Vera -finales de 1877-. Por Real decreto le es concedida la Cruz Blanca de 1ª clase del Mérito Militar. Durante tres años se mantuvo en su Regimiento por tierras de Navarra, Álava y Cantabria, para el 22 de noviembre de 1881 es destinado al Batallón de Cazadores de Cuba nº 17 en la ciudad de Granada. En esta ciudad durante tres años para conseguir una nueva licencia que le llevó nuevamente a Gaucín . Su función en Granada la pasó de habilitado y reclutamiento de quintos, función que le trajo nuevamente a Gaucín y Ronda para cumplir este último cometido.

El 7 de marzo de 1887 marchó con su Batallón hacia Málaga donde se mantuvo unos días y fue destinado al Peñón de la Gomera desempeñando el cargo de defensor de ese territorio insular. Como consecuencia de ese servicio fue ascendido a capitán de Infantería del Batallón de Reserva de Alcoy. Meses después causa baja en el mencionado Batallón por pase al Regimiento de Infantería de las Antillas nº 44, incorporándose al mismo en la plaza de Cádiz, donde embarcó -en el muelle de Puntales- , en el vapor mercante "La Cartuja" con rumbo a la plaza de

Ceuta.

En 1892 es destinado al Regimiento Infantería de España nº 48 incorporándose en la Plaza de Cartagena. En esta plaza y Murcia estuvo durante dos años preparándose para su futuro destino en tierras americanas, ya que poco después embarcó con rumbo a Cuba donde estuvo combatiendo a la insurrección en la provincia de La Habana.

 

La Cuba que vivió José Faura Serrano.

El panorama socio-político era deplorable para la población negra. La metrópoli no accedía a los intentos de mejora de las clases más humildes y los gobernantes utilizaban la represión como calmante para acallar las voces que pedían la abolición de la esclavitud, el derecho a la enseñanza superior para los negros( a los negros solo se les permitía estudiar la enseñanza básica, es decir, leer, escribir y conocer las cuatro reglas de matemáticas) y mejores condiciones de vida en Cuba. Se trataba de una sociedad basada en relaciones de explotación y esclavitud en cuanto a las actividades económicas y sociales.

Con este panorama, la guerra abierta con los insurgentes comenzó en octubre de 1868, permaneciendo encendida durante 10 años, hasta que el Capitán General D. Arsenio Martínez Campos consiguió una paz mediante el Pacto de Zanjón. Esta paz solo fue un espejismo, pues los líderes más abolicionistas e independentistas, se opusieron al Pacto y siguieron alimentando la llama del abolicionismo desde la provincia más oriental, Santiago de Cuba. En esta tierra surgió un joven campesino, formado intelectualmente por la masonería de Santiago que en pocos años llevó la insurrección hasta la parte más occidental de la Isla. Se trata de Antonio Maceo, alias El Titan. En 1895 se endurecen las escaramuzas y las autoridades coloniales advierten del peligro que presenta la situación en la provincia de Pinar del Río, limítrofe con La Habana, por lo que se hace necesario el refuerzo de tropas para sofocar la insurrección generalizada en todo el territorio.

 

Es en ese instante de la Historia donde recuperamos al personaje Faura Serrano, biznieto de Joséf Serrano Valdenebro y nieto de José Faura Casajuana que hizo la guerra de Cuba. Desconocemos cuando y en que momento viajó para La Habana, aunque estamos buscando información que nos aclare ese periodo de tres años en que su Hoja de Servicios quedó en blanco al finalizar el año de 1893, la cual nos dice: <De servicio en Cartagena hasta la fecha del cierre...>, es decir, que durante el segundo semestre de 1893 debió embarcar y su expediente quedó sin apuntes hasta tanto se complementara con el elaborado por el Ejército de la Colonia.

 

Lo que conocemos nos permite dejar carrada esta historia, hasta tanto encontremos la documentación que con tanto interés buscamos. Sabemos que José Faura Serrano estuvo en la provincia de la Habana (concretamente en la Zona sombreada de verde en el mapa anteriormente presentado) y que entró en combate en más de una ocasión. De ellos nos da fe la documentación aportada por parte de la familia donde guardadas con mucho cariño nos señalan los puntos exactos de sus enfrentamientos con los insurgentes. Por ello se hizo acreedor a tres medallas de las denominadas, Cruz de Primera clase al Mérito Militar, firmadas por la Reina Regente en nombre de S. A. R. Don Alfonso XIII, Rey Constitucional de España, <<.....mandando a los Capitanes y Comandantes generales, Gobernadores Militares, Oficiales y soldados de los Ejércitos de mar y tierra, Tribunales, Justicias y demás autoridades, así civiles como militares, y a cualesquiera otras personas de todas clases, fueros y condiciones, que le hayan y tengan por Caballero de Primera clase de la Orden al Mérito Militar, guardándose todas las distinciones y prerrogativas que le deben ser guardadas....>>.

 

Tres fueron los méritos militares que José Faura Serrano consiguió en la provincia de La Habana, pero no conocemos los detalles y sinsabores de la situación, de la penalidad de la trinchera, de la observación sobre aquello que se mueve, sea hombre amigo o insurgente, para de inmediato apretar el gatillo y descargar la adrenalina acumulada sobre el incierto objetivo, del desastre que supone disparar contra alguien que defiende derechos legítimos de libertad e independencia. Por este ultimo concepto, con perdón de la comparación, hemos suspirado todos en algún momento de nuestras vidas, especialmente los que vivimos los últimos años de la dictadura recientemente pasada -al menos a mí me parece que el peligro sigue vigente, incluso en aquellos que se denominan liberales o liberados- ejerciendo una función asalariada dependiente de un empresario privado. Pero José Faura Serrano se entregó a fondo en su cometido, tanto que dejó la vida en Cuba cuando solo tenía 40 años. Hoy podemos hablar de sus historia e imaginarnos sus vivencias, pero lo verdaderamente pasado nunca será revelado a los ojos o el pensamiento de los que hoy leemos este apunte. Sus méritos fueron:

B) Dejarse algo de su cuerpo en el Ingenio de Juguetillo, ( día 27 de mayo de 1896).

Finalmente, nuestro héroe, así lo consideramos los que durante nuestra infancia hemos oído hablar del tío-abuelo que, muy lejos de su tierra, cuando defendía ideas y creencias propias, murió un 7 de agosto de 1896 en Cuba. Descanse en paz.

 

Teodoro de Molina de Molina

Málaga, junio/2009

 

 

 

NOTA.- Para comprender lo que sucedió en tierras cubanas recomendamos leer la historia per-

sonal de D. José González Piñer, "Un barreño en la guerra de Cuba", paisano del Campo de Gibraltar, y que describe el mismo escenario y el mismo Regimiento donde estuvo D. José Faura Serrano.